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Bajo un cementerio, una ciudad subterránea de abejas revela secretos de polinización

Bajo un cementerio, una ciudad subterránea de abejas revela secretos de polinización

En Ithaca, bajo la superficie tranquila de un cementerio, yace un mundo invisible y vital para la naturaleza: una gigantesca colonia de abejas terrestres, una de las mayores jamás documentadas. Científicos de la Universidad de Cornell han descubierto esta sorprendente ciudad subterránea, hogar de más de 5,5 millones de abejas, que se extiende a lo largo de 6.000 metros cuadrados.

El descubrimiento comenzó con un simple gesto. Rachel Fordyce, con su frasco en la mano, recogía abejas sin saber que estaba a punto de desvelar un ecosistema oculto. Pronto se reveló una infraestructura natural de polinización que ha estado funcionando sin ser notada durante décadas. Estas abejas, de la especie Andrena regularis, no viven en colmenas, no producen miel ni forman enjambres. Trabajan en silencio, bajo tierra, desempeñando un papel crucial en la polinización de cultivos como el manzano, especialmente durante la primavera.

La colonia, cuya densidad es asombrosa, emerge justo cuando la naturaleza la necesita, sincronizando su actividad con la floración de cultivos estratégicos. En regiones agrícolas como Nueva York, donde la producción de manzanas es vital, estas abejas marcan la diferencia, no solo en la cantidad sino en la calidad del fruto. A menudo se subestima el papel de las abejas silvestres frente a las domésticas, pero la ciencia está comenzando a reconocer su eficiencia en condiciones variables.

Lo curioso es que estas abejas han encontrado refugio en un lugar inesperado: un cementerio. Estos espacios, aunque insólitos, ofrecen las condiciones perfectas para su supervivencia: suelos sin compactar, ausencia de pesticidas y una vegetación variada. En Europa, cementerios históricos también se han convertido en reservorios de biodiversidad urbana, albergando una rica diversidad de especies.

Las abejas Andrena regularis operan solas. Las hembras excavan nidos, depositan sus huevos y preparan una mezcla de polen y néctar para sus crías. Este proceso ocurre silenciosamente bajo tierra, pero su impacto es enorme. Estas abejas hibernan como adultas, lo que les permite reaccionar rápidamente a las primeras subidas de temperatura en primavera, aventajando a otras especies.

El estudio también ha innovado en métodos para estudiar lo invisible. Utilizando trampas de emergencia, los científicos pueden cuantificar la actividad subterránea sin excavar, lo que podría cambiar la forma en que se estudian estas especies en el futuro. Además, han lanzado un proyecto de ciencia ciudadana para identificar colonias similares en todo el mundo.

Este hallazgo subraya la importancia de preservar estos espacios, amenazados por la urbanización y la pavimentación. Si se cubren con asfalto, se pierde un ecosistema completo, incluidas las plantas y otros insectos que dependen de estas abejas. Pero también ofrece esperanza, mostrando que los servicios ecosistémicos pueden prosperar incluso en entornos urbanos, sin intervención humana.

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