La ciudad de Zaragoza se encuentra en una encrucijada importante: la gestión del emblemático cementerio de Torrero está a punto de cambiar de manos. Dos empresas, Albia Gestión de Servicios, S.L.U. y Memora Servicios Funerarios S.L., se han postulado para asumir la responsabilidad de este significativo espacio, con un contrato que promete transformar el lugar durante los próximos 30 años. Esta concesión implica una inversión sustancial de 7,7 millones de euros, un canon anticipado de 3 millones y un pago anual del 2% de los ingresos netos de las actividades realizadas.
El futuro del cementerio no solo se ve influenciado por las cifras económicas, sino también por un plan ambicioso de renovación y expansión de sus instalaciones. Se proyecta la construcción de un nuevo edificio de 1.800 metros cuadrados, que incluirá cuatro hornos crematorios de última generación, cuatro salas de velatorio y una sala de despedida. La ubicación de este edificio será adyacente al Tanatorio B, capillas 1 y 2, utilizando parte del vial que actualmente conduce a los aparcamientos.
El proceso de licitación avanza con la apertura de ofertas económicas programada para una fecha cercana, aunque originalmente se había fijado para el 31 de julio de 2025. Las empresas candidatas serán avisadas oportunamente, ya que la fecha era orientativa y sujeta a cambios.
Además de las mejoras estructurales, el proyecto se enfoca en la sostenibilidad ambiental. Se planea la instalación de 6.160 módulos solares en las cubiertas de las zonas de nichos, generando 5,2 millones de kWh al año. Esto permitirá crear una comunidad energética de autoconsumo, con una inversión adicional de 3 millones de euros. También se implementarán sistemas de monitoreo para el consumo energético y las emisiones, junto con cambios en el tipo de combustible para reducir el impacto ambiental.
El objetivo principal de la concesión es no solo mejorar las instalaciones, sino también garantizar la satisfacción de los ciudadanos y ofrecer un servicio respetuoso y solidario en momentos difíciles. El adjudicatario se encargará de la gestión de oficios religiosos, velatorios, cremaciones, cámaras frigoríficas y servicios comerciales. Además, debe continuar ofreciendo servicios complementarios, como el funcionamiento de la cafetería.
La empresa seleccionada tendrá un plazo de seis meses desde la firma del acta para presentar los proyectos básicos y de ejecución. Las obras deberán concluir en un máximo de cuatro años, asegurando que el cementerio esté preparado para atender las necesidades de la comunidad durante las próximas décadas.
En resumen, el futuro del cementerio de Torrero está en manos de Albia o Memora, quienes deberán demostrar no solo capacidad económica, sino también un compromiso con la modernización y sostenibilidad del complejo. Este proyecto no solo busca mejorar la infraestructura, sino también honrar y respetar a quienes acuden al cementerio en busca de consuelo y despedida.



