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Actualizado: 29/11/2022
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Declaran “estado de ruina” a 319 nichos del cementerio, mientras los vecinos quieren su rehabilitación

Declaran “estado de ruina” a 319 nichos del cementerio, mientras los vecinos quieren su rehabilitación

Declaran “estado de ruina” a 319 nichos del cementerio, mientras los vecinos quieren su rehabilitación

El Ayuntamiento de Verger (provincia de Alicante) ha declarado a un total de 319 nichos como estado de ruina, las unidades de enterramiento se encuentran en la parte más antigua del cementerio municipal.

Con financiación de la Diputación de Alicante, se pretende ejecutar una rehabilitación y ampliación del cementerio. Los informes recabados determinan que la rehabilitación resulta imposible en esos 319 nichos debido al ruinoso estado. Los familiares que reclamen los restos podrán reubicarlos en un nuevo nicho.

Los vecinos quieren evitarlo y piden al Ayuntamiento que les demuestren que estos nichos no se pueden rehabilitar.

Reproducimos el escrito remitido por los vecinos:
Corría el año 2017, cuando el ayuntamiento del Verger recibía una subvención de 181.984 euros de la Diputación Provincial de Alicante para la construcción de 176 nuevos nichos y 72 columbarios, con un plazo de ejecución de 3 meses y una semana. Una vez realizada la ampliación correspondiente en el cementerio municipal, quedaba resuelta la cuestión de falta de espacio para la inhumación de los restos mortales de los vecinos del Verger.

El cementerio de la villa está formado por tres grandes patios con pabellones de nichos adosados en sus muros y panteones y sepulturas preferentes en el centro. Al cruzar la entrada principal, un largo pasillo invita a visitar las distintas estancias del camposanto.

La primera y más antigua, acoge un total de 319 nichos que albergan restos mortales de los siglos XIX y XX, la siguiente, más contemporánea, está formada por bloques significativos, mejor conservados por ser más recientes y finalmente, la última y más nueva, recientemente construida

Ante el mal estado de conservación de los nichos sitos en el primer patio, en los pabellones noreste, noroeste y oeste 1º, el ayuntamiento se limitó a colocar en la entrada del cementerio, dos carteles que decían así: “Debido a las malas condiciones en las que se encuentran los nichos de los tramos norte-oeste y oeste 1º (parte vieja de este cementerio), el ayuntamiento ha acordado la rehabilitación de estos nichos, por lo que se requiere a los propietarios de los nichos que se encuentren en estos tramos, para que se personen en el ayuntamiento y se les informe al respecto”.

La cartelería hablaba de una supuesta rehabilitación y se adjuntaba a la misma un mapa, indicando con una flecha roja, un único pabellón afectado, el izquierdo (si entramos de frente). Algunos de los propietarios afectados se presentaron en las dependencias municipales para inscribir sus datos de contacto y solicitar recibir información de las posibles actuaciones de restauración.

Meses después, el ayuntamiento ha enviado por correo postal una carta a los propietarios de los nichos donde descansan sus antepasados. Y la carta contiene información que nadie esperaba. En un plazo de diez días, las personas que estén en desacuerdo, deben de presentar en secretaría general, por escrito los documentos o alegatos que constaten dicha disconformidad o cualquier impedimento. Lo que ningún vecino del pueblo conocía, era que los 319 nichos más antiguos del pueblo van a ser declarados ruina y en consecuencia derribados, pues según la carta “el importe estimado de las obras de reparación no se valora, NO PROCEDE reparación, pues la vida útil de la construcción ha terminado, se trata de unos pabellones con una antigüedad de más de 100 años”. Y añaden que “donde actualmente se ubican 319 unidades, por las características que los nuevos nichos deben cumplir, solo se podrán construir 236 nuevas unidades de nicho.”

Según fuentes, un gran número de nichos contienen al menos, entre dos y tres cadáveres óseos, por lo que la cantidad de restos mortales asciende a más de cuatro centenares. El ayuntamiento, sin dar lugar a otra opción, dispone que los restos que sean reclamados por sus descendientes o en su defecto colaterales forzosos, podrán ser inhumados en un nuevo nicho, de cuyos costes, tendrá que hacerse cargo la familia y que podrá ser adquirido para un periodo máximo de 50 años. Una vez pasado el medio siglo, si no se renuevan los derechos, los restos serán exhumados y depositados en el osario común.

¿Y qué pasa con los restos que no sean reclamados? Muchos vecinos del municipio alegan que desconocen el nombre de sus antepasados, algunos no comparten ni siquiera su mismo apellido por razones generacionales y no saben si descansan antepasados suyos en el patio afectado. Tampoco pueden constatar si los restos que hay inhumados corresponden a las personas que constan en las lápidas, pues el ayuntamiento no dispone de registro de entierros anteriores a la década de los sesenta del siglo pasado. Los restos que no sean reclamados, (la mayoría de ellos), serán trasladados a una “fosa común”, que supuestamente el ayuntamiento posee, pues debe de ser de grandes dimensiones, cuando está preparada para albergar tantos cadáveres.

Entre las lápidas afectadas, se dejan ver los nombres de importantes vecinos del pueblo: alcaldes, médicos, secretarios municipales, abogados, comadres, sacerdotes, mujeres y hombres de la vida ordinaria del pueblo, a quienes realmente se les debe lo que hoy el Verger es y tiene.

Ante el revuelo causado por la decisión de la corporación gobernante, vecinos del Verger y otros municipios de la Marina Alta y alrededores han alzado su voz y han empezado a movilizarse, exigiendo la paralización de la declaración de ruina de los pabellones, que por falta de mantenimiento han sufrido los estragos del paso del tiempo y los agentes meteorológicos.

Algunos estudiosos de la historia del municipio, aseguran que el cementerio es una fuente viva de memoria histórica, pues encierra los nombres de aquellos que desde el silencio, levantaron el pueblo.

Cabe destacar que los fondos del juzgado de paz fueron saqueados durante la contienda de la guerra civil española y el registro parroquial contiene muchas lagunas de la historia, pues algunos de sus libros desaparecieron.

El pueblo reclama a través del registro de entrada y de las redes sociales, que el cementerio sea tratado como lo que es, un lugar de descanso para sus difuntos y patrimonio histórico del pueblo.

Solicitan a las autoridades competentes una explicación formal, bien por escrito o bien en asamblea, para que sean expuestos todos los argumentos que “supuestamente”, hacen inviable la rehabilitación de los nichos preexistentes o en su defecto, la construcción de nuevos, a costa del ayuntamiento, para acoger los restos de tantos vergerinos y vergerinas que allí, hasta el día de la fecha, descansaban en paz.

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