Actualizado: 04/07/2020
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El turismo de cementerios e historias macabras, un potencial para Córdoba

El turismo de cementerios e historias macabras, un potencial para Córdoba

Vía: Álvaro Vega / EFE

La provincia de Córdoba tiene un gran potencial en materia de turismo oscuro, el que tiene relación con la muerte, el sufrimiento y el horror en lugares como cementerios o edificios con historias macabras, según una tesis doctoral presentada en la Universidad de Córdoba.

La tesis, defendida por María Genoveva Dancausa Millán, ha localizado en la provincia de Córdoba diecinueve enclaves que pueden ser objeto de esta actividad, aunque sólo cinco se encuentran en una incipiente explotación en la actualidad.

Se trata de los cementerios de la Salud, en Córdoba, creado por un decreto de José Bonaparte durante la ocupación francesa y abierto en 1811, y de San Rafael, en Monturque, construido sobre unas cisternas romanas; las actuales sedes de las facultades de Derecho y Empresariales (antiguo convento, hospital antituberculoso, materno-infantil y orfanato) y de Filosofía y Letras (antiguo Hospital del Cardenal Salazar); y el Castillo de Almodóvar del Río.

Los dos primeros están integrados en la Ruta Europea de los Cementerios, un Itinerario Cultural Europeo reconocido por el Consejo de Europa, y los demás al llamado turismo de misterio o fantasma, relacionado con viejos edificios, algunos con varios siglos de construcción donde una tragedia ha ocurrido en ellos.

Entre los enclaves que el trabajo considera susceptibles de ser objeto de turismo oscuro pero que no están en explotación en la actualidad, la autora cita el Palacio de Orive, en Córdoba, la Casa de las Camachas, en Montilla, el Palacio Ducal, en Fernán Núñez, el Monasterio de los Ángeles, en Hornachuelos, y la cuenca minera en la zona de Peñarroya-Pueblonuevo.

La tesis, que analiza el caso de la ciudad andaluza junto a la de Pátzcuaro, en México, defiende que Córdoba “cuenta con un gran potencial de mercado para este nicho turístico, pero es necesario una gestión y coordinación adecuada entre entidades públicas y privadas para ofrecer un producto de calidad e incrementar la oferta turística”.

Para llegar a esta conclusión, Dancausa Millán ha realizado una investigación que le ha llegado a concluir que el 74,3 por ciento de las personas que realizan turismo oscuro en Córdoba lo hacen para conocer las historias paranormales y que el 23,1 por ciento lo realiza para visitar cementerios.

La mayoría de los turistas que se centran en este segmento, el 55,2 por ciento, proceden de Andalucía, con una edad media de 36,32 años.

Otro elemento que se ha obtenido del estudio es la ausencia de apuesta en el caso de Córdoba por esta parte del mercado turístico, “como han hecho con otros, como el gastronómico o patrimonial” por parte de las autoridades, frente a una postura cohesionada entre las administraciones y las empresas privadas que sí se da en Toledo o Granada.

Junto al de la ciudad nazarí, que “forma parte del monumento de la Alhambra”, María Genoveva Dancausa cita en Andalucía el Cementerio Inglés de Málaga, el “más antiguo de la península para cristianos no católicos”, como situando a ambos como “competidores” en la estrategia de crecimiento de Córdoba en este segmento.

El crecimiento de la propuesta para este tipo de turismo se debería dar especialmente, a su juicio, en el tramo nocturno, lo que “hará incrementar las pernoctaciones y el gasto medio del turista, dos hándicaps difíciles de solucionar en Córdoba si las acciones que se realizan son individuales y no coordinadas”.

Por ello, el trabajo cree necesario que “la primera medida a tener en cuenta y, aunque pueda parecer evidente, es crear el propio producto denominado turismo oscuro, desde la perspectiva académica”, que facilite “crear un producto turístico novedoso y de atracción en Córdoba”.

En la provincia cordobesa tendría que limitarse a una de las siete tipologías que describe Philip Stone de la Universidad Central de Lancashire (Preston, Reino Unido), las de sitios oscuros de reposo (cementerios), y al específico turismo de misterio, donde “las experiencias vividas por el consumidor de este turismo se utilizan para crear una expectativa de cómo podría ser la experiencia paranormal”.

Los otros tipos de turismo oscuro, según Stone, son las fábricas de divertimento macabro, las exhibiciones macabras, las prisiones, los santuarios, los escenarios bélicos y los campos de genocidio.

Antes de cualquier acción promocional, la autora considera precisas “muchas mejoras, desde la perspectiva del turista, dentro de los cementerios de Córdoba, dado que, aunque actualmente se tienen rutas diseñadas, no están funcionando como tales”.

También apuesta, entre un amplio conjunto de propuestas, por la formación de guías especializados y la creación de departamentos dedicados a fomentar nuevas tipologías turísticas emergentes dentro del Instituto Municipal de Turismo y dentro del Patronato Provincial.

Algunas de las otras medidas que se proponen son específicas, como el “cobrar entrada para turistas en el cementerio de la Salud”, dado que lo que “no se cobra no se valora”, o la “introducción de redes sociales para el turismo oscuro de Córdoba”.

La tesis se ha desarrollado en el marco del Departamento de Estadística, Econometría, Investigación Operativa, Organización de Empresas y Economía Aplicada de la Universidad de Córdoba bajo la dirección de Leonor María Pérez Naranjo y Ricardo Hernández Rojas.

Los directores del trabajo destacan en su informe que este aporta como novedad respecto a otras investigaciones de turismo oscuro “la previsión de la demanda” de esta actividad en Córdoba y “las estrategias que se plantean” para su fomento, que pueden incrementar la demanda, en su criterio, “de forma sostenible, junto a una planificación que no supere la capacidad de carga turística de los cementerios analizados”. 

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