Actualizado: 15/02/2020
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Descubren una nueva forma de entierro aborigen en la parroquia de Salango (Ecuador)

Descubren una nueva forma de entierro aborigen en la parroquia de Salango (Ecuador)

Vía: El Universo

Un hallazgo, que ha sorprendido a científicos extranjeros, revela una forma de entierro aborigen en la parroquia Salango, ubicada al sur de la provincia de Manabí del Cantón Puerto López, Ecuador.

Se trata de las estructuras craneales de dos niños, recubiertas con cráneos de otros menores, según los primeros resultados de investigaciones de arqueólogos residentes en Ecuador y de Estados Unidos.

El estudio surge luego de que en noviembre del 2014, y de forma accidental, una retroexcavadora hallara en el subsuelo, bajo unos tres metros, tres urnas funerarias. Aquello ocurrió durante los trabajos para la incorporación de alcantarillado sanitario en esa parroquia.

Tras la protección de las urnas, el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, la Universidad Técnica de Manabí (UTM) y los gobiernos seccionales de Puerto López y Salango trabajaron para conocer más sobre lo que existía en el subsuelo.

Ahí entró a escena el arqueólogo inglés Richard Lunnis. Y en abril del 2016 (mes del terremoto que afectó a Manabí) comenzó la excavación en zonas adyacentes al descubrimiento.

Durante nueve meses se encontraron, entre otros, dos montículos funerarios adyacentes, que pertenecerían a una fase Guangala Temprana (unos 100 años antes de Cristo). Allí se hallaron once restos arqueológicos: ocho de niños, uno de un adolescente y dos de adultos. Y en dos entierros de niños, Lunnis descubrió una costumbre nueva para la literatura.

En un primer montículo, un esqueleto de un niño tenía una cabeza desproporcionada en relación con el cuerpo. Ahí se observó que en su cabeza estaba sobrepuesto el cráneo de otra persona. En el segundo montículo, la cabeza de un bebé tenía insertado el cráneo de un niño de entre 4 y 12 años. Aquello fue llevado al laboratorio de Arqueología de la UTM.

El segundo entierro tenía además tres figurines de ancestros de piedra. Para Lunnis y Juan José Ortiz, otro arqueólogo norteamericano que apoyó la investigación, estas figuras eran consideradas por los aborígenes ecuatorianos como espíritus de protección para los que morían a temprana edad.

Por su investigación, revistas científicas internacionales hicieron reportajes, como Latin American Antiquity, el mes pasado. Allí, las arqueólogas Sara Juengst y Abigail Bythell, de la Universidad de Carolina del Norte, quienes colaboraron con Lunnis y Ortiz, expusieron este ritual funerario inusual en niños que no se ha registrado en otra parte del mundo. 

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