Actualizado: 18/07/2019
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La Policía grabó a un hermano del dueño de la funeraria El Salvador, “¡Esto es una pillada!”

La Policía grabó a un hermano del dueño de la funeraria El Salvador, “¡Esto es una pillada!”

La Policía Nacional grabó a José Antonio Morchón Alonso, hermano del dueño de la funeraria El Salvador, en una conversación telefónica ‘pinchada’ que el investigado mantuvo con un trabajador del grupo de empresas en febrero del presente año tras ser puesto en libertad. “¡Esto es una pillada, esto no viene de Justo sino del interior!”.

La referida conversación mantenida con el operario S.R, así como la que tuvo con un cuñado, al que de forma entrecortada llegó a indicar, en referencia a su sobrino Ignacio e hijo del magnate de los féretros, que “¡ese no ha pensado en su vida las consecuencias!…”, han sido objeto de buena parte de las preguntas a las que José Antonio Morchón Alonso ha sido sometido este viernes en sede judicial, en el marco de las diligencias que se siguen por la ‘Operación Ignis’ que investiga el supuesto cambiazo de ataúdes, por otros de peor calidad, antes del proceso de incineración.

Con “vaguedades”, según advierten a Europa Press las acusaciones, el investigado ha tratado de salir al paso de la batería de preguntas sobre lo ocurrido y su participación en los hechos. Al respecto, el interrogado sostiene que ha venido trabajando durante 35 años para el grupo de empresas, sin participación en la sociedad, en tareas de conductor y florista accidental, periodo en el que, como así ha tratado de dejar claro, jamás ha visto irregularidad alguna.

El investigado, que en su día se acogió a su derecho de no declarar, ha comparecido ahora voluntariamente, al igual que el extrabajador Patricio F.M. y expareja de Sara M, la mujer que corroboró en su día las acusaciones vertidas por el operario ya jubilado Justo M, cuya documentación gráfica atesorada a lo largo de años es una de las principales pruebas incriminatorias sobre la supuesta actividad irregular de la sociedad mercantil.

En su declaración, José Antonio Morchón ha advertido, “entre mis cometidos no estaba el proceso de incineración”, donde se les acusa del cambiazo de ataúdes, y en este sentido, tras comenzar diciendo que para la manipulación de los cuerpos se hacía necesario el concurso de tres personas, ha terminando indicando que incluso el propio Justo M. podía haber cambiado las cajas él sólo con ayuda de un tercero cualquiera, en la línea de lo que viene tratando de probar la defensa de los investigados.

El declarante, además, ha rechazado la hipótesis de que las coronas de flores fueran también reutilizadas para posteriores sepelios, toda vez que, como así ha puntualizado, las flores, sin permanecer conservadas en una cámara, no duran más de tres horas.

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