Actualizado: 21/09/2017
InicioNoticias“Si el Ayuntamiento no me paga, no entierro a un muerto más”

“Si el Ayuntamiento no me paga, no entierro a un muerto más”

Cementerio de Rincon de la Victoria

“Si el Ayuntamiento no me paga, no entierro a un muerto más”

Vía: F. Del Valle / ABC Málaga

Matías Villalba lleva desde 2002 gestionando los tres cementerios con que cuenta la localidad malagueña de Rincón de la Victoria, de algo más de 40.000 habitantes. También sus tanatorios. Con su pequeña empresa, MS Rincón 2003, que forman tres trabajadores, Villalba se encarga del cuidado de los cementerios, del tanatorio y también de los enterramientos.

A Villalba le debe el Ayuntamiento ocho mensualidades de forma sistemática. Son unos 80.000 euros. Y harto de la situación ha colgado un cartel en la puerta del recinto. «A partir de junio sólo se atenderán asuntos urgentes», reza en él.

«Con gran dolor de mi corazón tendré que cerrar el tanatorio». Pero advierte: «Acabaré por no enterrar un muerto más si la situación persiste». Cada año se da sepultura a una media de 120 personas en el pueblo.

Los problemas para este pequeño empresario no son nuevos. Desde 2012, está vencido el contrato por el que se le concedía el mantenimiento de los camposantos de Rincón y las pedanías de Benagalbón y La Cala. Pero los concursos que el Ayuntamiento ha intentado realizar han quedado desiertos. «Dicen que mi servicio es caro, pero no encuentran quien lo haga, y yo sigo aquí, levantándome a las dos de la mañana para abrir el tanatorio por ese precio», se queja. Ante esta tesitura, el Consistorio le ha impuesto unilateralmente una quita de la cuantía que le abona anualmente.

Los 120.000 euros pactados se han quedado en unos 96.000. La razón, «deficiencias en el servicio». «Lo que quieren es recortar cada día más», tiene claro. Los impagos le han forzado a «dar vacaciones» a sus dos empleados. «Les debo una nómina. Debo a mucha gente, pero como no pueda seguir pagando los sueldos aquí se quedan estos y que busquen quien les entierre»

Asegura que la situación nunca ha sido fácil, pero se vio agravada con la llegada a la Alcaldía de la alcaldesa socialista Encarnación Anaya en 2015, aupada por Podemos, IU y PA. «He tenido problemas, pero nunca tan graves como los de ahora», aduce.

Ahora espera que el cambio en el gobierno municipal contribuya a desbloquear el conflicto. La primera semana de junio, el popular Francisco Salado volvía a convertirse en alcalde merced a una moción de censura. «Ya me ha llamado el nuevo concejal y me ha asegurado que, al menos de momento, me van a pagar tres meses», afirma. «Seguiré muy atento a ver si es verdad que se mueven».

Compartir:
Valorar este artículo