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Actualizado: 04/07/2022
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¿Quién quiere un tanatorio en su barrio?

¿Quién quiere un tanatorio en su barrio?

Vía: Autora: Mercedes Benítez / Sevilla ABC

Los británicos utilizan una expresión para definir el rechazo que generan algunas iniciativas entre quienes viven cerca de esos proyectos. Ellos lo llaman Nimby (abreviatura de las siglas de «Not in my black yard» o traducido al castellano «no en mi patio trasero». En España algunos lo han castellanizado como Span («Sí, pero aquí no»). Pues bien, en Sevilla ha habido en los últimos tiempos unos pocos asuntos que para la mayoría pasan desapercibidos pero no gustan demasiado a quienes los tienen verdaderamente cerca. Es el caso del nuevo tanatorio, la construcción de una mezquita, la ampliación de la Feria en los Remedios, el albergue de Perafán de Ribera. Son ejemplos que nadie quiere cerca de casa.

Tanatorio en el barrio de San Pablo de Sevilla
Es, sin duda, el ejemplo más reciente de una cuestión que no ha pasado desapercibida para quienes lo tienen en sus alrededores y que, incluso, ha provocado la creación de una plataforma e incluso manifestaciones en contra. De hecho la «Plataforma No al Tanatorio en San Pablo» se ha concentrado ya para solicitar la paralización inmediata de las obras dirigidas a la instalación del denominado «Tanatorio Nervión» en las avenidas Montes Sierra y Padre José María Javierre.

Los argumentos de estos vecinos para rechazar el nuevo tanatorio se basan en que, según dicen, se pretende ubicar en una zona residencial y, por tanto, cerca de guarderías, parques infantiles y colegios. Argumentan además que está muy cerca de Los Arcos, un centro comercial de ocio para familias que, según dicen «nada tiene que ver con el recogimiento» que debe acompañar el entorno para este tipo de establecimientos. Pero ese no es único impedimento que ponen al proyecto.

También lo rechazan porque suponen que implicará más tráfico para una zona con un volumen ya complicado y porque también tienen ya problemas de aparcamiento al tratarse de una zona llena de edificios antiguos y sin garaje. O incluso porque piensan que tendrá un impacto social y económico negativo ya que implicará una llegada masiva de gorrillas. «¿Quién va a querer sentarse en la hamburguesería a comer con vistas directas al tanatorio y comitivas fúnebres?», se preguntan insistiendo también en que la instalación de un tanatorio podría devaluar el precio de las viviendas.

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