Actualizado: 22/10/2020
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Un cementerio para inmigrantes desconocidos en el desierto de California

Un cementerio para inmigrantes desconocidos en el desierto de California

En un cementerio en medio del desierto del Valle Imperial, en California (EE.UU.), descansan los restos de cientos de inmigrantes que perecieron en su intento por cumplir el sueño americano, muchos de ellos sin lograr ser identificados. En la parte posterior del panteón Terrace Park de Holtville, ubicado a unos 30 kilómetros al norte de la frontera con México, se extiende un amplio terreno en el que se disponen hileras de ladrillos, algunos de ellos junto a una flor o una pequeña cruz de madera, debajo de los cuales yacen unos 500 cuerpos de indocumentados.

“Aquí es donde terminan muchos de los sueños de los inmigrantes, ellos nunca esperaron morir cuando cruzaron la frontera y ahora sus familias nunca van a saber qué pasó”, dijo a Efe Enrique Morones, fundador y director del grupo Ángeles de la Frontera. En cada uno de estos ladrillos y cruces se leen mensajes como “No olvidado”, “Sueña”, “No están solos”, “Dios vive” o “En nuestro corazón”, escritos por activistas o miembros de la comunidad inmigrante local.

La mayoría de estas anónimas lápidas llevan inscrita la denominación “John Doe” o “Jane Doe”, tal como se indica en EEUU que la identidad del cuerpo es desconocida, si bien se puede observar que apenas un pequeño grupo lleva un apellido. Se estima que de los 500 indocumentados que alberga este cementerio apenas un 10 ó 15 % han logrado ser identificados por algún familiar.

Calificada por los activistas del sur de California como “la fosa más grande de las Américas”, a este lugar llegan cientos de inmigrantes que murieron tras estar expuestos a altas temperaturas o ahogados en el Canal Todo Americano, que en sus más de 80 millas de longitud lleva agua desde el río Colorado hasta el Valle Imperial.

Desde hace seis años, este cementerio ha dejado de recibir cuerpos de inmigrantes y ahora los restos no identificados son cremados y sus cenizas arrojados al mar. Morones y su grupo quieren colaborar con instituciones como el consulado local mexicano, para que se tomen muestras de ADN que puedan ser comparadas en México y de esta manera identificar algunos de los cuerpos que descansan en el lugar.

“Si se puede identificar a una de estas personas, vale la pena”, manifestó el activista. El Sistema Nacional de Personas Desaparecidas y No Identificados (NamUS) tiene registro de 2.321 personas sin identificar en California de las cuales, cerca de 500 son de ascendencia latina.

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