Actualizado: 20/11/2018
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El ex alcalde de La Vall d’Uixó autorizó enterramientos ficticios en el cementerio municipal

El ex alcalde de La Vall d’Uixó autorizó enterramientos ficticios en el cementerio municipal

Vía: Fuente: El Español

Aitor Iureta Oteiza murió el 11 de agosto de 2014 a los 82 años en La Vall d’Uixó, un municipio de la provincia de Castellón. Eso es lo que pone su lápida, una de las más sencillas del cementerio, defectuosa, sin foto, con una cruz y un escueto epitafio: “Tu familia”. Hasta hace pocos días nadie había ido a visitarle ni a ponerle flores porque Aitor Iureta Oteiza no existe. No hay nada tras el nicho número 46 del camposanto de este municipio.

El engaño se ha descubierto dos años después y solo a raíz del cambio de gobierno. Ahora, una investigación municipal señala que fue el ex alcalde, Óscar Clavell, diputado nacional por el PP quien ordenó este enterramiento ficticio. Trabajadores del camposanto y técnicos del ayuntamiento han asegurado que actuaron por orden del regidor. Hay al menos otro caso más de enterramiento falso. Las pesquisas hablan de una operación para dar un puesto predilecto a una matriarca gitana. Clavell espera a ser citado por el ayuntamiento para dar su versión.

El caso de Aitor Iureta podría haber pasado desapercibido, pero no el nicho 106 de esa misma fila, la de La Pau (La Paz) C. Esta sepultura estaba tapiada sin más, sin lápida ni nombres. Y en La Vall existe una ordenanza por la cual los nichos se entregan por estricto orden de fallecimiento, de izquierda a derecha y de arriba abajo. Hay puestos preferentes (el del suelo y el segundo) y puestos que no quiere nadie por su altura (el tercero y el cuarto). No puede haber huecos. “Donde te toca, te toca”, recalca Antoni Llorente, primer teniente de alcalde y concejal de Esquerra Unida en este consistorio. Una alianza entre socialistas, Compromís y la federación valenciana de IU arrebató al PP de Óscar Clavell el gobierno local en las pasadas elecciones.

Llorente explica que al preguntar por el 106 a los trabajadores municipales, uno le “sugirió” que mirara el libro que registra la venta de tumbas. Y ahí apareció el cuadrante 106 vacío pero también vieron algo raro en el 46. En esta casilla se ve una cruz y debajo pone ‘vacío’, pero se tachó con típex y ahora se lee Aitor Iureta Oteiza.

Las sospechas de que había nichos vacíos y de que hasta se había simulado un entierro eran evidentes. Llorente dio una rueda de prensa a finales de abril para desvelar la irregularidad y anunciar la apertura de una investigación que se encuentra en su recta final y que apunta hacia el ex alcalde.

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