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Actualizado: 25/06/2022
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Profanaciones, robos y destrozos es la triste imagen que ofrece el cementerio de La Almudena

Profanaciones, robos y destrozos es la triste imagen que ofrece el cementerio de La Almudena

Vía: La Razón

El cementerio de La Almudena de Madrid es uno de los cementerios más grandes de Europa, donde se pueden encontrar cientos de lápidas que están destrozadas, con trozos de piedra en el suelo y ataúdes y coronas a la vista. La Asociación de Cementerios asegura de que “los nichos no se cuidan y la seguridad es lamentable

Los destrozos y robos no cesan en La Almudena. Este cementerio cuenta con 25 cámaras de vigilancia y dos guardias día y noche, una cifra superior a la vigilancia que tienen otros camposantos como el cementerio Sur (Carabanchel) –que cuenta con 18 cámaras de seguridad y tres guardias día y noche y que, eso sí, tiene un tamaño menor–, según cuenta Jesús Pozo, de la Empresa Mixta de Servicios Funerarios, pero que se ha visto reducida en los últimos años.

«En la actualidad, La Almudena sólo dispone de un vigilante encargado de velar por la seguridad de 120 hectáreas», aseguró el edil socialista del Ayuntamiento de Madrid. Según las cifras que maneja el PSOE de la capital, hasta 2009 un vigilante en cada una de sus puertas, y uno más con un coche que recorría todas las calles, se encargaban de la seguridad del cementerio.

Pozo no niega los problemas de seguridad. Afirma que en varias ocasiones la empresa ha denunciado las reiteradas desapariciones de elementos de cobre que han dejado multitud de lápidas sin ningún tipo de identificación, decoración o prácticamente derruidas. Los constantes robos y la falta de mantenimiento impiden en el caso de muchas tumbas acceder a ellas en los días de lluvia, según comentan los visitantes al cementerio, que lamentan que La Almudena se haya convertido en una auténtica «mina de cobre» para los cacos.

«Cada vez acude más gente a este cementerio en los últimos años para cuidar y mantener limpias las tumbas, por los destrozos que caracterizan el mal estado del camposanto de La Almudena» afirma José, que no tiene pelos en la lengua a la hora de hablar sobre las cosas que pasan en el cementerio: «Parece ser que aquí ha habido profanaciones de tumbas, algo que no es plato de buen gusto para nadie al fin y al cabo no deja de ser una propiedad en donde además se encuentran los restos de tus seres queridos». Las profanaciones no sólo suponen una falta de respeto a la memoria de los difuntos, sino que también conllevan un coste adicional para aquellos afectados que se ven obligados a reformar la sepultura.

Estas remodelaciones pueden llegar a ascender a los 600 euros, según nos cuenta una familia que acude al cementerio cada dos semanas para visitar a sus abuelos. Con las pocas ayudas destinadas al cementerio y, según las denuncias de los visitantes del camposanto de la Almudena, esta necrópolis tan histórica como emblemática no viste decoro alguno durante las grandes visitas en las fechas señaladas que tan indiferentemente conserva a políticos como a mendigos. A margen de todo esto, el cementerio de La Almudena sigue siendo el punto de encuentro por excelencia. El año pasado acudieron alrededor de 130.000 personas frente a las 100.000 que asistieron al Cementerio Sur.

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