Actualizado: 28/09/2020
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La Plataforma Vecinos de Opañel paran las obras del nuevo cementerio en el distrito de Carabanchel

La Plataforma Vecinos de Opañel paran las obras del nuevo cementerio en el distrito de Carabanchel

Vía: Daniel Rozas / Tercera información

El vecindario de Opañel, una popular barriada del distrito de Carabanchel, en Madrid, lleva desde abril en pie de guerra contra la construcción del que sería el octavo cementerio en el distrito. Los terrenos donde la congregación religiosa Camino Neocatecumenal, mas conocidos cómo “Los Kikos” pretende construir un camposanto privado, acompañado de una cripta y un aparcamiento, son públicos y supuestamente han sido cedidos para llevar a cabo la obra.

El vecindario, que se ha organizado en la Plataforma Vecinos de Opañel, lucha por un uso social de esos terrenos, en un barrio que carece de multitud de dotaciones públicas, cómo por ejemplo, Carabanchel carece de un hospital de distrito, teniendo que desplazarse hasta el Hospital Clínico San Carlos en el barrio de Moncloa, lo que fue una reivindicación vecinal cuando la cárcel de Carabanchel fue derruida y abandonados los terrenos que ocupaba (salvo por la construcción del CIE de Aluche)

El proyecto inicialmente contemplaba la construcción de instalaciones deportivas en los terrenos municipales cedidos a la iglesia y durante años, muchos vecinos han aportado una cuota voluntaria para la realización del mismo, “nos han estado robando y engañando durante todos estos años” comenta una mujer de avanzada edad.

Tras nueve meses de presión vecinal, de reuniones con el arzobispado y el ayuntamiento, de promesas verbales no cumplidas por parte de la congregación, el martes 16 una vecina lanzaba la voz de alarma; el terreno había sido acotado y se estaba levantando una valla. Rápidamente el vecindario reaccionó y convocaba de urgencia una concentración en los terrenos, a las 8 de la mañana, con el fin de “impedir las obras a toda costa”.

A primera hora de la mañana, dos obreros contratados por la congregación han comenzado a levantar los bordillos cercanos al terrenos con un martillo pilón. La vecindad concentrada en el lugar ha logrado, por dos veces, paralizar los trabajos. Una enorme dotación policial ha hecho acto de presencia – dos patrullas de Policía Nacional, dos patrullas de Policial Municipal, al menos dos parejas de policías secreta y dos furgones de antidisturbios – y han procedido a identificar a todas las personas presentes, con especial dedicación a aquellas personas que portaban cámaras de fotos (un reportero de Tercera información, perfectamente acreditado, ha sido identificado dos minutos después de llegar al lugar) o que hacían uso de su móvil para informar de lo que estaba sucediendo, lo que podría interpretarse cómo una aplicación preventiva de la Ley Mordaza, a pesar de estar aun en tramites en el congreso y a varios meses de su posible publicación en el BOE.

Una decena de personas relacionadas con “Los Kikos” se ha presentado en el lugar, en forma de contramanifestación, aunque la convivencia entre ambos grupos ha sido cordial en todo momento.

Desde la Plataforma Vecinos de Opañel se asegura que las obras carecen de licencia y en la negociación llevada a cabo entre vecinos y la parroquia, en presencia de efectivos policiales, no han sido presentados los permisos ante el requerimiento vecinal e incluso policial.

“Nos están toreando” comenta un vecino, “llevamos meses de negociaciones y la parroquia y el arzobispado hacen cómo que negocian, pero están esperando a que un día no acudan los vecinos a parar las obras para aplicar una política de hechos consumados; si logran hacer un muro, será muy difícil tirarlo o parar las siguientes fases de construcción”

Los vecinos denuncian que la parroquia pretende vallar el terreno, tanto el pequeño espacio privado anejo a la iglesia, cómo el resto del terreno, mucho mayor, de titularidad pública.

Tras cuatro horas de intensas negociaciones a temperaturas cercanas a los cero grados, al fin, se ha paralizado cualquier actuación de construcción, al menos, durante el día de hoy. Los vecinos han mostrado su intención de elevar el nivel de protesta y movilización, incluso sacando del barrio la problemática y llevándola allí donde su visibilidad sea mayor.

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