Actualizado: 10/12/2018
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Cuando la muerte es el reclamo

Cuando la muerte es el reclamo

Vía: Jorge F. Mendiola / Diario Vasco

El necroturismo o turismo gore, una actividad a medio camino entre el morbo y el ocio cultural, se abre paso en nuestra ciudad. El cementerio de Polloe en San Sebastián, (Guipúzcoa) es una joya para los amantes del arte funerario y por su singularidad forma parte de una ruta europea que incluye los principales camposantos del continente. Ahora, la asociación que los defiende y protege ha conseguido que sea declarada Itinerario Cultural de la UE, título que ya ostentan otros recorridos como el Camino de Santiago.

La Ruta Europea de Cementerios Singulares está formada por 53 necrópolis de 39 ciudades y 18 países. Su principal objetivo es promover y difundir los cementerios del continente como una parte fundamental de la herencia humana, mantener el patrimonio de los recintos y fomentar su conocimiento. Polloe es una de las paradas obligatorias.

¿Y qué tiene el cementerio donostiarra que no tengan otros? Su singularidad nace de una mezcla de particularidades artísticas e históricos que atrae a los visitantes ávidos de imágenes para no dormir. Inaugurado hace más de 130 años, debe su nombre al caserío Polloe-Enea, sobre cuyos terrenos se construyó. La decisión de alojar aquí a los difuntos se tomó a finales del siglo XIX, una vez constatada la insuficiente capacidad y céntrica ubicación de los viejos cementerios de San Martín, San Bartolomé y de San Sebastián del Antiguo, ya absorbidos por la urbe en expansión. Polloe abrió sus puertas el 12 de agosto de 1878 y los restos de las otras necrópolis de la ciudad se trasladaron allí entre 1879 y 1887.

Obra de José de Goicoa, ayudante del arquitecto municipal de la época, tiene una extensión de 70.000 metros cuadrados y cuenta con 7.509 panteones, uno de sus grandes reclamos. Así lo explica María Ordóñez, autora de ‘El romanticismo funerario en Polloe’, una revisión de las joyas que alberga el recinto. «La singularidad de Polloe surge sin duda alguna de los panteones que se levantan en la primera fase, cuando el romanticismo daba los últimos coletazos.

Hay varios ejemplos a lo largo del cementerio. Y, por supuesto, por sus grandes capillas neogóticas. No hay que olvidar que la construcción de Polloe coincide en el tiempo con la del Buen Pastor. Y su influencia se percibe no sólo en la arquitectura, sino en todos los elementos que las decoran, tanto los fundidos en hierro como las vidrieras con motivos historiados. Se realizaron aquí y en Barcelona, de donde vienen muchas de ellas. Y alguna está hecha en París. Dan a las capillas un aspecto muy completo, como si fueran pequeñas catedrales. Todo este conjunto queda justo a la entrada del cementerio y la visión es muy romántica».

Ordóñez, quien en la actualidad trabaja en la catalogación de las tumbas de la necrópolis donostiarra, nos ayuda a descubrir la mano de los principales arquitectos del momento en el diseño de los panteones y capillas. «El desarrollo del Ensanche también coincide con la construcción de Polloe. Aquí tenemos obras de José de Goicoa, Manuel Echave o incluso Antonio Cortazar. Los mismos que habían construido las casas del centro de la ciudad de los vivos hicieron después su morada en la ciudad de los muertos».

Con el diseño del Ensanche

Lo que hicieron fue trasladar al cementerio el planeamiento utilizado en el Ensanche, con una estructura de calles tipo damero. «Polloe es una copia de cómo estaba evolucionando Donostia», apunta Gorka Rueda, gerente de la sociedad funeraria. Él nos pone sobre la pista del otro gran punto de interés del camposanto: las tumbas de personajes ilustres. Como en París o Londres, aunque a menor escala, uno puede pasearse entre los grandes nombres del último siglo y medio con raíces o vínculos sentimentales con la capital guipuzcoana.

La mayoría son hombres, pero quizás el más conocido es una mujer, la defensora de los derechos femeninos Clara Campoamor. Creadores como Miguel Mihura o artistas como Ignacio Zuloaga optaron por hacer reposar sus restos aquí junto a habituales de calles y monumentos como Tomás Gros, Secundino Esnaola, Eustasio Amilibia, Fermín Calbetón o Fermín de la Sala, el Duque de Mandas.

También es posible visitar las sepulturas del padre Vicente Manterola, José María Usandizaga, Indalecio Bizcarrondo (Bilintx), Nicanor Zabaleta, Álvaro de Laiglesia, Nemesio Otaño, José María de Leizaola, Luis y Leandro Martín Santos, Raimundo Sarriegui, Pablo Gorosabel, Peña y Goñi, Toribio Alzaga o Francisco Javier Grand Montaigne, entre otros muchos.

Una guía para 2016

La lista completa y la ficha técnica de los panteones más significativos aparecerán en una guía que Polloe prepara para su publicación a finales del próximo curso, ya con vistas a la Capitalidad Cultural de 2016. Ese evento convertirá Donostia en un imán para los turistas y entre ellos habrá a buen seguro admiradores de la belleza de la muerte que agradezcan las explicaciones.

El cementerio está abierto de par en par y une los barrios de Egia e Intxaurrondo, por lo que en las oficinas no existe un control del número de visitantes, su procedencia y motivaciones. «Es difícil cuantificar este tipo de turismo porque hablamos de un recinto que está insertado dentro de la ciudad y es zona de paso entre dos colegios. Por aquí circulan muchísimas personas a lo largo del día. Sí conocemos gente de fuera que se acerca todos los años por estas fechas veraniegas, pero probablemente venga a visitar a familiares», dice Rueda.

Dada su extensión y exposición a las inclemencias meteorológicas, las labores de mantenimiento en Polloe son continuas y entre las próximas tareas a acometer figura el arreglo de las verjas de entrada. Se van a adecentar, tratar y pintar y se va a dar lustre a la leyenda que las corona: «Pronto se dirá de vosotros, lo que suele ahora decirse de nosotros: ¡Murieron!». Un aviso a navegantes… y necroturistas.

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