Actualizado: 11/12/2018
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Tumbas de museo

Tumbas de museo

Vía: Virxinia Martínez / El periódico

«Si una persona había triunfado en la vida tenía que tener un piso en el Eixample de Barcelona, una casa de veraneo en el barrio de Gràcia o Sarrià y un panteón en el cementerio de Poblenou». Así explica la historia del recinto Montse Fabregat, una de las guías de las rutas culturales del cementerio de Poblenou (Joan d’Àustria, 130). A finales del siglo XIX, la burguesía de la ciudad de Barcelona quería diferenciarse del resto de la población y tener su propio espacio en el cementerio. Enric Sagnier, Josep Oriol Mestres y Francesc Mariné Martorell fueron algunos de los conocidos arquitectos encargados del diseño de los primeros panteones.

En las tumbas y panteones del camposanto se pueden encontrar con distintos estilos de arte. Modernismo, neobizantino, neogótico e incluso neoegipcio, ya que a finales del siglo XVIII se despertó un gran interés por esta cultura. Tanto es así, que a ambos lados de la entrada del cementerio hay dos pirámides. «Los egipcios eran los que más importancia daban a la vida después de la muerte», comenta Fabregat.

Lavado de cara

Este último año, en el cementerio de Poblenou se llevaron a cabo distintas restauraciones de monumentos que se encontraban en avanzado estado de deterioro. «Es el cementerio más antiguo de Barcelona y requería una rehabilitación a fondo. En nuestra actuación, tuvo más importancia mantener la imagen original que adaptarlo a modelos nuevos», explica Jordi Valmaña, director de la empresa Cementiris de Barcelona.

Una de las reformas más importantes tuvo lugar en la antigua sala de juntas, donde se reunía el comisionado de cementerios del ayuntamiento. El monumento, que data de 1828, fue diseñado por el arquitecto, Antoni Ginesi. Cuando el recinto dejó de ser utilizado como sala de juntas, se convirtió en el archivo del camposanto, donde se guardaban todos los documentos oficiales. El deterioro del espacio provocó que el archivo se tuviese que cerrar y la sala quedó inutilizada.

«Las palomas y la humedad causaron un grave deterioro en el pavimento y en la riqueza mural que había en las paredes», afirma el arquitecto Antoni Vilanova, encargado de la reforma junto con Eduard Simó.

La capilla del cementerio es otro de los monumentos que se ha vuelto a abrir al público. «Llevaba cerrada 40 años y en peligro de derrumbe. La capilla es neoclásica y tiene simbología egipcia», comenta Jordi Valmaña

Cinco de los históricos panteones también han sido restaurados para ponerlos a la venta. «En un primer momento pensamos en hacer una reforma total de los panteones, pero al analizarlos, consideramos que la imagen exterior valía la pena mantenerla. El interior necesitó una gran reforma ya que los tamaños son superiores a los del siglo XIX», explica Vilanova. Una de estas tumbas monumentales fue diseñada por el maestro de obras Josep Fontseré, también autor del mercado del Born.

Todos estos monumentos del Poblenou son parada obligatoria en las rutas culturales que se hacen en el cementerio, el primer y tercer domingo del mes de manera gratuita.

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