Actualizado: 20/11/2018
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Las funerarias se disputan el acceso a los familiares de los fallecidos en hospitales públicos

Las funerarias se disputan el acceso a los familiares de los fallecidos en hospitales públicos

Vía: Las Provincias

El ya antiguo acuerdo entre los principales hospitales públicos de Valencia y una asociación de funerarias ha desatado una guerra en el sector que amenaza con llegar a los tribunales. En el fondo del conflicto se esconde el deseado acceso inmediato a los familiares de fallecidos por parte de empresas de pompas fúnebres para así ofrecer sus servicios y lograr clientes.

Actualmente, ese convenio permite a la Asociación de Empresas de Pompas Fúnebres de Valencia (ASEVA) que sus asociados se repartan los turnos de guardia en el Hospital General, el Doctor Peset, el Arnau de Vilanova y La Fe. Víctor Domenech, asesor jurídico de ASEVA, explica que ese acuerdo «se estableció hace años y no tiene término».

En virtud del pacto, alrededor de media docena de empresas integradas en la agrupación ocupan esos turnos sin cobrar de los centros, pese a que sus trabajadores realizan traslados de fallecidos a las cámaras frigoríficas y asumen su mantenimiento. La Administración sólo paga directamente por los entierros de personas sin recursos, pero son casos excepcionales. La presencia de ASEVA en los hospitales permite a sus empresas ofrecer servicios fúnebres a los familiares de los difuntos desde el primer instante.

En Valencia existen unas 50 empresas del sector y no todas están integradas en ASEVA. Son esas otras compañías las que consideran que ese acceso limitado de funerarias a hospitales supone «un privilegio injustificado que fomenta la competencia desleal». Según la Asociación de Funerarios Independientes (AFI), «Sanidad nos dijo que si queríamos entrar a trabajar en hospitales debía ser a través de ASEVA, pero sus condiciones son restrictivas para controlar ese mercado», denuncia un portavoz. «Exigen tener oficina abierta en Valencia capital y para hacer guardias hace falta una entregar grandes sumas y estar muchos años en la asociación», describen.

ASEVA, sin embargo, argumenta que las condiciones que pide a las funerarias para admitirlas y entrar en las guardias de hospitales son garantía de «experiencia, solvencia y proximidad, además de calidad en el trato a familias y difuntos».

Pero las críticas van más lejos. Funerarios externos a la asociación aseguran que «más que informar a familiares, imponen sus servicios». Así lo describe una funeraria de Alaquàs. Cayetana Fermín, de La Esperanza, pone un ejemplo: «Hace ocho meses falleció un hombre que tenía concertado servicio con nosotros. El funerario de guardia del Peset presionó tanto a la familia que presentamos una queja al director».

Miguel Alcócer, de Llíria, también acusa de «prácticas impositivas» a las compañías que hacen guardias. «Una mujer falleció en el Arnau de Vilanova. Como era de Llíria, concertaron el entierro con nosotros. Pero el funerario de guardia se presentó, dijo ser compañero mío y convenció a la familia de que trabajaba para nosotros hasta hacerle firmar el contrato».

ASEVA negó rotundamente cualquier tipo de imposición en el trato. «Nos limitamos a informar a los familiares, pero respetando sus decisiones». La Conselleria de Sanidad se desvincula del polémico acuerdo. «Es algo entre hospitales y la asociación». No obstante, recuerda que el convenio vigente obliga a ASEVA a tramitar las peticiones de los familiares a las funerarias que éstos soliciten, «pertenezcan o no a la asociación». Pero los negocios externos a la entidad insisten: «Eso no se está cumpliendo».

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