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México reabre el caso Ayotzinapa con nuevas líneas de investigación

México reabre el caso Ayotzinapa con nuevas líneas de investigación

La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, un caso que conmocionó a México y al mundo en septiembre de 2014, ha tomado un nuevo rumbo gracias a los recientes esfuerzos de investigación. Tras años de dolorosa incertidumbre, las autoridades han dado un paso crucial al reanalizar registros telefónicos de 2014 y 2015, revelando conexiones inesperadas. Estos registros han puesto al descubierto comunicaciones entre miembros del grupo criminal Guerreros Unidos, policías, funcionarios y personas asociadas con servicios funerarios.

El centro de atención ha girado hacia la Funeraria El Ángel, el Servicio Médico Forense de Iguala y el panteón municipal. Las autoridades sospechan que podría haber existido una red para manipular cadáveres y eliminar pruebas, un sombrío entramado que podría haber permitido movimientos irregulares de restos humanos. En registros realizados durante 2025 y 2026, se encontraron restos óseos sin registrar, documentos funerarios sospechosos, certificados de defunción y autorizaciones incompletas. Además, se detectó un crematorio que operaba sin registro oficial, lo que añade más preguntas al caso. Las pruebas calcinadas y piezas dentales halladas en las inmediaciones del Semefo están siendo sometidas a análisis forenses para esclarecer su origen.

El misterio se intensifica con la declaración de testigos colaboradores que sugieren que los cuerpos de los estudiantes podrían haber sido trasladados a instalaciones funerarias para borrar evidencias. Además, un empresario vinculado a la Funeraria El Ángel habría utilizado el teléfono de Julio César Mondragón, uno de los normalistas atacados, lo que levanta más sospechas sobre su posible implicación en los hechos. Por otro lado, la Fiscalía explora la hipótesis de que 17 de los estudiantes podrían haber sido llevados a la comandancia municipal de Iguala antes de su desaparición.

Doce años después del trágico suceso, solo se han identificado los restos de tres de los estudiantes desaparecidos. Sin embargo, la investigación sigue en curso, intentando desentrañar el papel que pudieron haber jugado las funerarias, el Semefo y otras instalaciones en la desaparición y ocultación de pruebas. Por el momento, no se ha podido confirmar si los restos hallados pertenecen a los estudiantes ni si los normalistas fueron incinerados en alguna funeraria, pero las nuevas líneas de investigación prometen arrojar luz sobre este oscuro episodio de la historia reciente de México.

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