En Ciudad del Este, Paraguay, un caso ha captado la atención del público y de las autoridades: un trabajador de una funeraria realizó una transmisión en vivo en TikTok mientras manipulaba un cadáver. Las imágenes, que muestran partes del cuerpo y la interacción con los usuarios, se viralizaron rápidamente, generando una ola de críticas.
El fiscal Alcides Giménez, en una entrevista con Radio La Clave, explicó que aunque el acto pueda parecer inapropiado, no constituye un hecho punible según el Código Penal. Giménez subrayó que para abrir una causa penal, sería necesario un elemento adicional que vincule la conducta con un delito, como una denuncia por difamación hacia el fallecido o sus familiares.
Sin embargo, el ámbito penal no es el único en el que podría haber consecuencias. El fiscal señaló que el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social podría intervenir a través de un procedimiento administrativo, ya que el manejo de las funerarias está regulado por el Código Sanitario. Esto podría derivar en sanciones para el establecimiento si se comprueban conductas irregulares.
La funeraria involucrada ha declarado que no autorizó la transmisión y ha tomado medidas al respecto, desvinculando a los trabajadores implicados. La situación ha puesto en el foco el manejo de las redes sociales en contextos tan delicados como el de los servicios funerarios, planteando interrogantes sobre la ética y la regulación en el uso de estas plataformas.
Mientras las autoridades deciden los pasos a seguir, el caso sigue siendo objeto de debate público, destacando la necesidad de un marco claro que regule situaciones similares en el futuro.



