En un hito ecológico sin precedentes en Australia, una mujer ha sido enterrada en un ataúd hecho de setas en Nueva Gales del Sur. Carolyn, cuyo apellido se ha mantenido en privado, fue despedida en el Cementerio de Springwood en las Montañas Azules, rodeada de sus seres queridos. La elección de este ataúd, fabricado por la firma holandesa Loop Biotech, refleja un compromiso con el medio ambiente y una nueva forma de pensar sobre los ritos funerarios.
Este ataúd innovador está compuesto de micelio, la red de raíces de los hongos, y fibras de cáñamo. El proceso para su creación es rápido, tomando solo una semana para formarse completamente en una sala con clima controlado. Una vez enterrado, el ataúd se integra en el suelo en aproximadamente 45 días, mucho más rápido que los ataúdes tradicionales de madera, que pueden tardar hasta 50 años en descomponerse.
Donald, el esposo de Carolyn, explicó que esta elección estaba en sintonía con los valores de su esposa, quien siempre buscó dar algo de vuelta al mundo. «Sentimos que incluso después de su muerte, Carolyn puede seguir ayudando al planeta», comentó emocionado.
Aunque Carolyn es la primera persona en Australia en ser enterrada en un ataúd de setas, esta práctica ya ha ganado adeptos en Europa y Estados Unidos. Bob Hendrikx, fundador de Loop Biotech, ha expresado su esperanza de que este tipo de ataúdes pueda mejorar la sostenibilidad del sector funerario australiano, acelerando el proceso de descomposición y enriqueciéndolo con nutrientes para el suelo.
Este cambio en las prácticas funerarias ha sido bien recibido por expertos como la antropóloga cultural Dr. Hannah Gould, quien señala un creciente interés en las despedidas ecológicas. «A medida que la gente se aleja de creencias religiosas tradicionales, buscan otras formas de conexión con el mundo, y el concepto de eco-muerte está ganando popularidad», explicó Gould. En Australia, donde el 70% de las personas opta por la cremación, opciones más amigables con el medio ambiente, como los entierros naturales y la hidrolisis alcalina, están comenzando a captar la atención.
Este enfoque no solo ayuda a reducir el impacto ambiental de las ceremonias funerarias, sino que también ofrece una nueva forma de concebir la muerte como parte del ciclo natural de la vida. «El cuerpo debe regresar a la naturaleza y permitir que esta continúe su ciclo eterno», afirmó Hendrikx, subrayando el aporte positivo que estas prácticas pueden tener en el entorno.



