España atraviesa un cambio de paradigma en la forma de despedirse de sus muertos. Por primera vez en su historia, la cremación ha superado al entierro tradicional: según la Radiografía del Sector Funerario 2025 de PANASEF, la incineración alcanzó el 50,11% de los sepelios en 2024, frente al 49,89% de las inhumaciones. Es un punto de inflexión que llevaba años gestándose: en 2017, cuando PANASEF publicó su primer informe sectorial, el porcentaje de incineraciones se situaba en el 38,43%, casi doce puntos por debajo del dato actual.
Detrás de esa cifra hay factores económicos, culturales y generacionales. El coste medio de una cremación es aproximadamente un 15% inferior al de un entierro tradicional, pero el cambio no se explica únicamente por el precio. También influye el tipo de ceremonia que las familias quieren ofrecer.
Lo que observan los profesionales del sector
¿Qué pasa cuando esos porcentajes nacionales bajan a pie de calle? Qué tipo de ceremonia, en qué ciudad, con qué rituales… Interfunerarias, que opera en ciudades como Madrid, Sevilla o Jerez, ha ido tomando el pulso a esas decisiones durante los últimos años para entender la evolución de los hábitos funerarios en España.
¿Qué tendencias se observa en la elección entre entierro y cremación?
Según la experiencia de Interfunerarias en distintas ciudades españolas, la cremación no para de crecer, sobre todo en grandes urbes como Madrid y Barcelona. En cambio, en zonas con tradiciones religiosas más arraigadas, el entierro sigue siendo la opción mayoritaria.
Esta diversidad refleja diferencias culturales y generacionales que también aparecen en ciudades como Jerez o Ávila, donde las costumbres familiares y religiosas continúan marcando buena parte de las decisiones.
¿Están cambiando las ceremonias funerarias en ciudades como Sevilla o Málaga?
Profesionales de empresas como Interfunerarias señalan un aumento de ceremonias laicas o mixtas. En Sevilla o Málaga, por ejemplo, se incluyen cada vez más elementos personalizados: música elegida por la familia, lecturas y detalles simbólicos que hablan de la vida de la persona fallecida.
El dato encaja con lo que apunta el propio sector a nivel nacional: aunque la mayoría de ceremonias conserva algún componente religioso, la personalización gana terreno año tras año.
¿Por qué es útil para la ciudadanía disponer de datos sobre hábitos funerarios?
Que casi la mitad de los españoles tenga ya contratado un seguro de decesos —el 46%, según UNESPA— dice algo sobre cómo ha cambiado la relación con este tema: cada vez más gente decide organizarlo en vida, sin esperar a que la urgencia obligue a improvisar.
Interfunerarias lo confirma desde su experiencia: las familias llegan con más preguntas y menos tabúes y agradecen que alguien les explique qué opciones existen, desde la cremación hasta el tipo de ceremonia.
Una decisión que ya no depende únicamente de la tradición
El seguro de decesos sigue siendo la vía principal para afrontar estos gastos: el 46% de los españoles, unos 22,3 millones de personas, cuenta con una póliza de este tipo, que cubre en torno al 64,4% de los funerales del país. Pero la cobertura económica ya no es el único factor que decide cómo se organiza una despedida. Cada vez influye más la voluntad de que la ceremonia se parezca a la persona que se despide, con música, textos o rituales elegidos por la familia en lugar de un protocolo estándar.
España cuenta hoy con 2.525 tanatorios y 537 hornos crematorios repartidos por todo el territorio, una infraestructura que ha permitido que la cremación se extienda incluso a localidades medianas. El definitiva, el sector funerario vive una transformación impulsada por la capacidad instalada, el cambio generacional y la demanda de ceremonias más personales.



