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La soledad de las licitaciones en Formentera: cementerio y vertedero sin pretendientes

La soledad de las licitaciones en Formentera: cementerio y vertedero sin pretendientes

En la tranquila isla de Formentera, dos proyectos esenciales esperan aún encontrar quien los lleve a cabo, enfrentándose a un destino incierto tras quedar desiertos sus respectivos concursos públicos. Son dos intervenciones de naturaleza distinta pero de igual importancia para el bienestar de la comunidad local: la ampliación del cementerio de Sant Francesc y el control medioambiental del antiguo vertedero de es Cap de Barbaria.

El cementerio de Sant Francesc enfrenta la urgencia de ampliar sus instalaciones. Con cada día que pasa, las unidades de enterramiento disponibles disminuyen, y el espacio se torna insuficiente para satisfacer las necesidades de la población. La memoria justificativa del proyecto ya lo advertía: la ampliación es urgente. Sin embargo, el primer intento de licitación para esta obra, con un presupuesto de 591.260 euros incluyendo impuestos, no logró atraer a ninguna empresa interesada antes del cierre del plazo el pasado 8 de junio.

El Consell de Formentera, consciente de la necesidad imperiosa de avanzar en este proyecto, ha anunciado que revisará el presupuesto para ajustar la inversión a la realidad del mercado, buscando así despertar el interés de potenciales licitadores. La ampliación proyectada incluye la construcción de 172 nuevos nichos, 58 columbarios y 14 sepulturas en tierra, con el fin de dar cabida a enterramientos de distintas confesiones. Además, se planea un espacio para cenizas y la renovación de un edificio de almacenamiento.

Paralelamente, la historia se repite con el vertedero de es Cap de Barbaria. El Consell ha intentado en dos ocasiones adjudicar el servicio de seguimiento ambiental del vertedero clausurado, sin éxito. Este servicio es obligatorio por ley, ya que el Real Decreto 1481/2001 exige un control ambiental durante un mínimo de 30 años tras el cierre de un vertedero. La primera licitación, lanzada en abril con un presupuesto de 55.519 euros, quedó desierta a mediados de mayo. Un segundo intento, con el mismo presupuesto, también falló al no recibir ofertas antes del 24 de junio.

A pesar de estos contratiempos, la obligación de monitorización sigue vigente hasta 2044. Durante este tiempo, se deben vigilar aspectos como los lixiviados y las emisiones de gases, para prevenir cualquier impacto ambiental negativo. El Consell aún no ha decidido si revisará el presupuesto antes de intentar una tercera licitación, pero el cumplimiento de las normativas es ineludible.

Las historias de estas licitaciones desiertas en Formentera se tejen con hilos de necesidad, burocracia y ajuste financiero. En el horizonte, se vislumbra la esperanza de que, con ajustes y perseverancia, ambos proyectos encuentren finalmente su camino hacia la ejecución, garantizando así el bienestar y el cumplimiento de obligaciones ambientales en la isla.

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