Francisco Fernando Castro Loira, conocido por su dedicación y entrega, cierra un capítulo importante en su vida tras 35 años de servicio en los cementerios de Marín. Este martes, acompañado por la cálida presencia de la alcaldesa María Ramallo, Fernando recibió el reconocimiento del Concello por su labor.
Con una carrera que abarca más de tres décadas, Fernando no solo fue un testigo de la evolución de un oficio poco común, sino que también dejó una marca imborrable en la gestión documental de los cementerios. Su meticuloso trabajo en la organización y clasificación de documentos ha sido crucial para el funcionamiento eficiente y la conservación de información valiosa para el servicio municipal.
La alcaldesa Ramallo destacó la importancia de su rol, subrayando que el trabajo de un enterrador requiere no solo habilidades técnicas, sino una sensibilidad especial para acompañar a las familias en momentos difíciles. Fernando siempre mostró respeto y profesionalismo, convirtiéndolos en los pilares de su día a día.
A lo largo de los años, Fernando ha visto cómo la profesión ha cambiado, y una de sus preocupaciones al jubilarse es que el conocimiento acumulado durante su carrera no se pierda. Confía en que sus enseñanzas sean bien recibidas por quienes continúan en la profesión y espera que su experiencia sirva de guía para enfrentar los desafíos inherentes a este trabajo.
Con su retiro, Marín no solo despide a un trabajador ejemplar, sino también a un hombre que hizo de su vocación de servicio una forma de vida. Ahora, Fernando se prepara para disfrutar de una merecida jubilación, dejando atrás un legado de compromiso y dedicación.



