En un esfuerzo por evitar futuras tragedias en el sector funerario, un grupo de 50 parlamentarios británicos ha hecho un llamado urgente al gobierno para que implemente regulaciones más estrictas. Este pedido viene a raíz de la condena de Robert Bush, un exdirector de funerarias en Hull, quien fue sentenciado a 20 años de prisión por 67 delitos, entre ellos el negarle a 30 personas un entierro digno. El caso de Bush ha sacado a la luz un vacío regulatorio en la industria funeraria de Inglaterra y Gales, donde actualmente no existen estándares mínimos de cuidado para los fallecidos ni para sus familias en duelo.
En una carta dirigida a la Secretaria de Salud, Yvette Cooper, los parlamentarios, liderados por Dame Caroline Dinenage de Gosport y Mark Sewards de Leeds South West y Morley, expresaron su indignación por las atrocidades reveladas durante el juicio de Bush. Durante el juicio, el tribunal de Hull escuchó testimonios desgarradores sobre cómo los cuerpos fueron dejados a descomponer, cenizas no identificadas se encontraron en cajas mohosas, y restos humanos fueron hallados en condiciones deplorables. Los parlamentarios alertaron que sin una intervención gubernamental, más casos de negligencia severa y abuso son inevitables.
El llamado a la acción no se limita solo a este caso. Los parlamentarios también mencionaron otros incidentes de negligencia en la industria, como el de los directores de funerarias Richard Elkin y Hayley Bell de Gosport, quienes fueron encarcelados tras dejar 46 cuerpos en condiciones no refrigeradas. Asimismo, hicieron referencia a Amie Upton, una directora de funeraria que fue prohibida de entrar a salas de maternidad y morgues del NHS en Leeds luego de descubrirse que guardaba cuerpos de bebés en su hogar.
Los parlamentarios instan al gobierno a tomar tres medidas inmediatas. Primero, piden una respuesta completa y pública a las recomendaciones de la investigación Fuller, que se inició después de que se descubrió que el electricista de hospital y asesino en serie, David Fuller, había abusado de los cuerpos de más de 100 mujeres y niñas en morgues del NHS en Kent. Esta investigación concluyó que los arreglos en el sector funerario de Inglaterra son «parciales e ineficaces» y recomendó la creación de un regulador independiente.
Además, los parlamentarios sugieren enmendar el próximo Proyecto de Ley de Salud para establecer un marco regulatorio claro y estatutario para los directores de funerarias. Finalmente, proponen que se destinen fondos para permitir que la Autoridad de Tejidos Humanos, u otra autoridad pública relevante, inspeccione, licencie y regule la industria funeraria.
La Secretaria de Salud, Yvette Cooper, calificó las acciones de Bush como «absolutamente abominables» y expresó su solidaridad con las familias en duelo de Hull que fueron tan gravemente defraudadas. Cooper aseguró que el gobierno presentará propuestas exhaustivas para garantizar el respeto y la dignidad de los fallecidos en todos los contextos, incluida la regulación adecuada del sector funerario.
«Estamos decididos a erradicar a los operadores deshonestos de esta industria y proteger a otras familias de sufrir el mismo dolor», afirmó Cooper. «Cada persona, en cada situación, merece dignidad en la muerte, y cada familia en duelo merece la certeza de que sus seres queridos están siendo tratados con cuidado y respeto».



