En un rincón sereno de Cantabria, la Funeraria La Montañesa ha dado un paso audaz hacia el futuro con la inauguración de un nuevo tanatorio en Santillana del Mar. Este proyecto, que ha requerido una inversión de 2,5 millones de euros, se levanta sobre un terreno de 8.000 metros cuadrados, enclavado entre el Hospital de Sierrallana y Puente San Miguel.
La Montañesa, con más de cuatro décadas de dedicación a los servicios funerarios, ha expandido su presencia desde Santander, Santa María de Cayón, Laredo y Puente Viesgo a este nuevo enclave. La ubicación estratégica del tanatorio no es casual; busca servir a las comunidades de Santillana del Mar y Villapresente, que carecían de un tanatorio cercano.
El diseño del tanatorio, obra del estudio arquitectónico Zooco, busca un equilibrio entre funcionalidad y serenidad. «Queremos que los usuarios se sientan cómodos en estos momentos difíciles», explica Jorge Seoane, arquitecto del proyecto. El edificio, de 950 metros cuadrados, combina ladrillo caravista y madera de roble natural para crear un ambiente cálido y respetuoso.
El tanatorio alberga cuatro salas de velatorio, cada una diseñada para ofrecer privacidad y comodidad a las familias. «Las familias quieren intimidad, tanto dentro como fuera de la sala», afirma Joaquín Cavero, director de La Montañesa. Las áreas comunes están diseñadas para evitar la invasión de espacios, permitiendo que las familias se reúnan sin interrupciones.
La ubicación del tanatorio ofrece una vista impresionante de la mies de Puente San Miguel, gracias a las enormes cristaleras que permiten la entrada de luz natural. Este diseño no solo armoniza con el entorno natural sino que también favorece un ambiente de recogimiento y reflexión.
«La muerte es de las pocas cosas serias que quedan», comenta Seoane, quien ha buscado que el diseño del tanatorio favorezca el recogimiento. La entrada principal, con su secuencia de arcos, y las vistas despejadas, invitan a la calma y al respeto.
La Montañesa también está adaptándose a las nuevas demandas del siglo XXI. La incineración ha superado a los enterramientos tradicionales en Cantabria. Conscientes de esta tendencia, La Montañesa planea futuros proyectos para ofrecer opciones como jardines para esparcir cenizas e instalar columbarios.
Este nuevo tanatorio no solo representa un avance en la oferta de servicios funerarios en Cantabria, sino que también es un testimonio de cómo la tradición puede coexistir con la innovación en un espacio diseñado para honrar la vida y facilitar el adiós.



