El cementerio municipal de San José, en Burgos, enfrenta críticas por una reciente actualización en sus protocolos de acceso que ha complicado la entrada para personas con movilidad reducida. La nueva normativa, que impone la necesidad de un permiso de entrada para vehículos personales y taxis, ha resultado ser un obstáculo significativo para aquellos que dependen de ayudas para movilizarse.
Rodrigo Pérez, un usuario afectado por estas medidas, describe cómo el protocolo actual ha hecho que un simple paso dentro del cementerio se convierta en un desafío monumental. «El nuevo protocolo dificulta innecesariamente el acceso a las personas con discapacidad. La mayoría de nosotros usamos muletas, andadores o sillas de ruedas», comenta Pérez, quien debe enfrentarse a escalones y umbrales que complican su trayecto.
El proceso ahora requiere que los usuarios estacionen fuera del recinto, soliciten autorización en las oficinas internas, y luego regresen para ingresar. Este recorrido está plagado de obstáculos: rebajes, puertas estrechas y un espacio insuficiente para maniobrar una silla de ruedas. Anteriormente, el sistema era más flexible, permitiendo el reconocimiento del personal para facilitar el acceso.
Otro problema surge al devolver la tarjeta de autorización. El buzón designado para este propósito está ubicado a una altura que resulta inaccesible para muchos. María Ángeles, quien utiliza una silla de ruedas eléctrica, describe su frustración al tratar de acceder a las sepulturas. «El camino está lleno de piedras que me atascan las ruedas. Tengo miedo de volcar», explica.
Las críticas no solo se limitan al acceso vehicular. Los caminos hacia los patios y nichos también presentan irregularidades, como guijarros y relieves que dificultan el paso. María Ángeles lamenta que el Ayuntamiento no haya adaptado estos accesos para facilitar la visita a aquellos que ya enfrentan desafíos diarios de movilidad.
El Ayuntamiento de Burgos ha sido llamado a revisar estos procedimientos y a implementar mejoras que realmente faciliten el acceso y no lo compliquen más. La comunidad local espera que se tomen medidas rápidas para asegurar que el cementerio sea un lugar accesible para todos, especialmente para quienes ya enfrentan suficientes barreras en su vida cotidiana.
Este cambio ha desatado una discusión más amplia sobre la accesibilidad en espacios públicos y la necesidad de considerar las necesidades de todas las personas al implementar nuevas regulaciones. Las voces de los afectados son un recordatorio de que la inclusión debe ser una prioridad en el diseño y la gestión de espacios comunitarios.



