En la ciudad de Oliva, el cementerio municipal, que ha estado en funcionamiento durante un siglo, enfrenta un desafío importante: la gestión de más de mil nichos cuyos derechos funerarios han caducado. Esta situación, que afecta a aproximadamente una quinta parte del total de nichos del camposanto, ha llevado al Ayuntamiento a iniciar un expediente administrativo para declarar oficialmente la caducidad de dichos derechos.
El problema se centra en aquellos nichos que fueron asignados o que contienen restos depositados antes de 1950. Según las normativas locales, estatales y autonómicas vigentes, estos derechos están automáticamente caducados. Sin embargo, la cuestión va más allá de una simple regulación. Según explica Rosa Pous, concejala delegada, el estado de algunos de estos nichos es preocupante, ya que están deteriorados y presentan un riesgo de colapso. Además, la falta de contacto con los herederos o familiares de algunos de estos nichos complica aún más la situación.
Oliva, una ciudad con más de 26.000 habitantes, ha publicado recientemente en el Boletín Oficial del Estado un anuncio sobre las concesiones caducadas. Este esfuerzo busca identificar a los titulares o herederos de las concesiones para actualizar el registro del cementerio y gestionar el espacio de manera más eficiente. «La colaboración de la ciudadanía es fundamental para que el cementerio disponga de un registro completo y fiel a la realidad», afirma Pous, quien destaca la importancia de este proceso para garantizar la seguridad y el orden en el recinto.
El derecho funerario en Oliva, como en muchas otras localidades, no otorga la propiedad del suelo, sino el uso exclusivo de la sepultura durante el tiempo estipulado, que varía entre 5 y 75 años según el tipo de nicho o parcela. Una vez vencido este plazo, si no se realiza la renovación o traslado de los restos, estos pasarán a un osario común, aunque el proceso se llevará a cabo con cuidado y respeto, asegurando que los restos sean identificados correctamente.
A pesar de las complejidades del proceso, la concejala Pous transmite un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos. El Ayuntamiento promete flexibilidad en los tiempos y asegura que no se tomarán medidas drásticas sin el debido proceso y los permisos necesarios. Este paso es solo el comienzo de un esfuerzo mayor por actualizar y ordenar el cementerio municipal, un esfuerzo que ha motivado a muchos ciudadanos a acercarse al ayuntamiento para regularizar sus concesiones y pagar las tasas correspondientes.
En definitiva, Oliva se enfrenta a un proceso de renovación necesario y complejo, pero la administración local está comprometida a llevarlo a cabo con transparencia y colaboración ciudadana, asegurando que el cementerio continúe siendo un lugar de respeto y tranquilidad para la comunidad.



