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El juicio que desestimó una reclamación millonaria por nichos vacíos en Italia

El juicio que desestimó una reclamación millonaria por nichos vacíos en Italia

En la tranquila localidad de Fratta Polesine, ubicada en la provincia de Rovigo, Italia, la construcción de un bloque de 75 nichos en el cementerio municipal parecía ser una empresa prometedora. Corría el año 2016 cuando una compañía firmó un contrato de colaboración público-privada con el ayuntamiento, haciéndose cargo tanto de la construcción como de la explotación de las sepulturas durante un período de cinco años. Sin embargo, al concluir este plazo, la realidad resultó ser muy distinta de lo esperado: 21 de los nichos permanecían sin ocupar.

La empresa, enfrentando un panorama financiero complicado, optó por llevar su caso ante el Tribunal de Rovigo. Su demanda exigía una compensación por los nichos sin vender, calculada en unos 60.800 euros, argumentando que la pandemia de Covid-19 había afectado gravemente las ventas, alterando las previsiones iniciales debido a la emergencia sanitaria. Alegaban que la situación de fuerza mayor había hecho inviable el proyecto.

Pero el tribunal tenía otra perspectiva. En una sentencia contundente, se rechazó la solicitud de indemnización y, además, se condenó a la empresa a asumir los costos del proceso judicial, que ascendieron a 9.000 euros con sus respectivos accesorios legales. La resolución judicial desmanteló el argumento del Covid-19 como justificación, señalando que, si bien la pandemia incrementó las tasas de mortalidad, no existía evidencia de que hubiera afectado negativamente la demanda de sepulturas. De hecho, no se había impuesto ninguna normativa que obligara a optar por la cremación, siendo esta una elección personal de las familias.

El fallo también subrayó el optimismo desmedido del plan económico-financiero de la empresa, que había previsto vender los 75 nichos en cinco años, a pesar de que los datos históricos del cementerio mostraban que, en un período similar previo, solo se habían adjudicado 45 sepulturas. El tribunal calificó estas proyecciones de «arbitrarias e irrealizables», y reafirmó que el riesgo de la operación recaía completamente en el concesionario.

Este veredicto ha sido observado con interés por otros municipios italianos, ya que refuerza la doctrina de que las administraciones públicas deben actuar siempre en favor del interés común, sin asumir riesgos que corresponden a los operadores económicos. Con este desenlace, la empresa no solo queda sin la compensación esperada, sino que también debe enfrentar una factura adicional por los costos legales, mientras los 21 nichos vacíos continúan en espera en el cementerio de Fratta Polesine.

La historia de esta reclamación fallida se convierte en un precedente claro: las expectativas comerciales deben alinearse con la realidad del mercado, y las administraciones locales no pueden ser responsabilizadas por previsiones económicas fallidas de las empresas privadas.

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