En el cementerio municipal de Villena, una reciente intervención ha generado controversia y ha puesto de manifiesto una serie de problemas que afectan tanto a las instalaciones como a las familias que dependen de sus servicios. La decisión de realizar una poda en pleno mes de julio, en medio de una intensa ola de calor, ha sido vista por muchos como una acción precipitada que responde más a un lavado de imagen que a una solución real de las carencias del cementerio.
El equipo de gobierno ha defendido la necesidad de la poda, pese a que expertos la califican de «mutilación» del arbolado, augurando una disminución progresiva de los árboles que proporcionan sombra y frescor al aparcamiento del cementerio. Sin embargo, este tipo de actuaciones no aborda el problema más acuciante: la falta de espacio y la imposibilidad de garantizar sepulturas en los horarios establecidos por el reglamento.
La situación se agrava con la falta de construcción de nuevos nichos, un problema que impacta directamente a las familias en momentos de duelo, cuando lo último que necesitan es enfrentar dificultades administrativas o logísticas. Este déficit en la planificación y gestión del cementerio refleja una gestión que muchos consideran inadecuada para un servicio tan esencial como el funerario.
Emilio Laserna, un conocido defensor de los derechos ciudadanos en Villena, ha sido crítico con estas actuaciones. «Seguiremos defendiendo, con firmeza y responsabilidad, la dignidad de los difuntos, el respeto a sus familias y la necesidad de que los cementerios municipales de Villena cuenten con una gestión y unos servicios acordes con la importancia que merecen», afirma.
La situación actual del cementerio de Villena plantea la necesidad urgente de una revisión de las prácticas de gestión y una inversión en infraestructura que garantice que todos los ciudadanos puedan despedir a sus seres queridos con la dignidad y el respeto que se merecen. Mientras tanto, las acciones que no abordan las verdaderas necesidades de los cementerios no son más que parches temporales que, lejos de resolver, perpetúan los problemas existentes.



