La escena es desoladora: 386 cuerpos fueron hallados en el crematorio Plenitud, de los cuales 126 permanecen sin identificar. La Fiscalía General del Estado (FGE) ha hecho un llamado urgente a las familias que contrataron servicios de las ocho funerarias asociadas al crematorio, para que se acerquen a la Dirección de Servicios Periciales. Allí, podrán participar en entrevistas y, si es necesario, proporcionar muestras genéticas para avanzar en la identificación de los cuerpos.
Desde que se destapó este escándalo, se han presentado 161 denuncias por fraude. El modus operandi era sencillo pero devastador: las familias recibían urnas con supuestas cenizas de sus seres queridos, solo para descubrir más tarde que los cuerpos nunca fueron cremados y permanecían en el crematorio. Este engaño no solo ha causado un daño emocional incalculable, sino también un perjuicio patrimonial significativo.
Uno de los casos más notorios es el de María Manuela S. M., propietaria de la funeraria Luz Divina. Durante una audiencia en julio, el Ministerio Público presentó pruebas que llevaron al juez a vincularla a proceso por fraude. Según las investigaciones, Manuela habría entregado urnas con cenizas falsas, obteniendo un beneficio económico a costa del dolor de las familias.
La Fiscalía ha instado a quienes aún no lo han hecho, a colaborar en este proceso de identificación. Es una tarea ardua pero necesaria para cerrar un capítulo doloroso y hacer justicia a los fallecidos y sus familias. La autoridad también ha asegurado que la investigación continúa, con el objetivo de identificar a todos los cuerpos y castigar a los responsables.
La historia del crematorio Plenitud es un recordatorio sombrío de las consecuencias de la falta de ética en el sector funerario. La indignación y el dolor de las familias afectadas han resonado en la comunidad, generando un llamado a la acción y la reflexión sobre la necesidad de garantías y regulaciones más estrictas en los servicios funerarios.
El proceso judicial sigue su curso y las investigaciones avanzan, pero la herida abierta por el fraude en el crematorio Plenitud tardará en sanar. Para las familias, cada paso hacia la identificación de sus seres queridos es un paso hacia la verdad y la justicia, una búsqueda que no cesará hasta que todos los cuerpos sean reconocidos y las responsabilidades, asumidas.



