En la soledad de un cementerio, donde muchos ven tristeza y despedidas, Lorena Ferreira percibe una vasta galería de historias y arte. Con su cámara en mano, esta fotógrafa de patrimonio funerario se embarca en su proyecto ‘Caminando entre Tumbas’, una iniciativa que ha capturado la atención en redes sociales y busca cambiar la percepción tradicional de estos lugares. Ferreira ha dedicado su tiempo a explorar cementerios, desde los más conocidos hasta los menos visitados, encontrando en cada rincón un relato por contar.
La fuente de inspiración para Ferreira nació inesperadamente en 2015, cuando un libro, ‘La restauradora’ de Amanda Stevens, cambió su percepción. La novela, que narra las vivencias de una mujer dedicada a restaurar lápidas antiguas, despertó en ella una curiosidad inusitada. «Cada lápida esconde una historia», comenta Ferreira, quien a partir de ese momento decidió cambiar su mentalidad y la de otros sobre los cementerios.
Su proyecto no solo se centra en la fotografía de tumbas de personajes célebres como Lina Morgan en La Almudena, sino que también destaca la belleza arquitectónica y escultórica que muchas veces pasa desapercibida. «Los cementerios son auténticas ciudades de arte», afirma Ferreira, quien se ha enfrentado a la incomprensión de algunos, pero siempre con la misma respuesta: «Los cementerios están llenos de belleza, de arte, de historia, y de muchas cosas de las que podemos aprender».
Uno de los aspectos más cautivadores para Ferreira son los epitafios que adornan las lápidas. Para ella, estos breves textos son ventanas a las vidas de quienes ya no están. Recuerda especialmente un epitafio que decía: «Estoy bien, gracias», un enigma que la hizo reflexionar sobre la vida del difunto. Otro, más conmovedor, rogaba al ser querido que descendiera del cielo para darles un abrazo, reflejando el profundo amor y respeto de quienes lo escribieron.
Durante sus visitas, Ferreira también ha tenido encuentros que han enriquecido su proyecto. Como el día en que una fotografía que publicó llevó a una familia a ponerse en contacto con ella, emocionados al ver el homenaje a su hermano fallecido, un joven amante de las montañas y las motos. Estas interacciones han hecho que Ferreira comprenda aún más el impacto de su trabajo.
En cuanto a su experiencia, Ferreira ha viajado por diversos cementerios en España, desde el imponente Montjuïc en Barcelona hasta el encantador cementerio de Santander. Cada uno de estos lugares la ha impactado de manera diferente, consolidando su visión de los cementerios como espacios llenos de memoria e historia.
A pesar de que su proyecto sobre cementerios es su faceta más conocida, Ferreira también captura la belleza de los atardeceres, amaneceres y la naturaleza, reflejando así el ciclo de la vida y la muerte. A través de su lente, invita a todos a mirar más allá de la tristeza y a encontrar la belleza en lo inesperado.
FUENTE: COPE



