En el corazón de Bilbao, una labor silenciosa pero esencial se lleva a cabo anualmente. El Ayuntamiento, a través de su área de Acción Social, asume la responsabilidad de garantizar a las personas sin recursos una despedida digna. En 2023, un total de 52 vecinos que carecían de ingresos o seguros de decesos recibieron un sepelio gracias a la intervención municipal, que destinó 83.584 euros para cubrir estos servicios.
La gestión de estos casos comienza cuando una persona fallece en situación de vulnerabilidad, ya sea en la calle o en un hospital. En ese momento, los servicios sociales son contactados para evaluar la situación económica y sociofamiliar del fallecido. Si se confirma la imposibilidad de asumir los costes del funeral, el Ayuntamiento se hace cargo del sepelio, asegurando así que estas personas reciban una despedida adecuada, independientemente de su situación económica.
El sistema de elección de funerarias se basa en un criterio de turno de guardia. Empresas como Asifune, Enalta, Bizkaia o Albia Gestión Servicios participan en este sistema rotativo, garantizando una distribución equilibrada y organizada del servicio. Cada empresa asume un periodo de guardia de tres meses, tras el cual el turno pasa a la siguiente, asegurando así que todos los servicios se presten de manera justa y eficiente.
En 2022, se realizaron 57 funerales con un gasto total de 83.339 euros, mientras que en 2023, el Ayuntamiento se hizo cargo de 55 ceremonias, invirtiendo 90.273 euros. Estas cifras reflejan un compromiso continuo con la dignidad de los ciudadanos, asegurando que nadie sea olvidado, incluso en la muerte.
Además, el gasto medio anual destinado a estos servicios asciende a 84.170 euros, un costo que el área de Acción Social considera esencial para mantener la dignidad de aquellos que no tienen quien reclame su cuerpo. Cada sepelio tiene un coste aproximado de 1.600 euros, un precio que se considera justo para ofrecer un servicio que respete la memoria del fallecido.
En definitiva, el esfuerzo que realiza Bilbao por garantizar funerales dignos para personas sin recursos no solo es un acto de responsabilidad social, sino también un reflejo del compromiso de la ciudad con sus ciudadanos más vulnerables. Este esfuerzo asegura que, incluso en los momentos más oscuros, haya un rayo de humanidad y respeto para aquellos que más lo necesitan.



