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Vecinos de Corvera enfrentan amenazas de exhumación por cambios en el pago del cementerio

Vecinos de Corvera enfrentan amenazas de exhumación por cambios en el pago del cementerio

En la localidad murciana de Corvera, un conflicto ha surgido entre los vecinos y la administración del cementerio parroquial debido a cambios en la forma de pago de las cuotas anuales. La decisión del párroco de exigir que los pagos se realicen exclusivamente mediante domiciliación bancaria ha generado una ola de indignación y preocupación entre los residentes.

El problema se intensificó cuando varias familias comenzaron a recibir cartas certificadas que advertían de la posible exhumación de los restos de sus seres queridos si no se regularizaba el pago en un plazo de 15 días. María, una vecina afectada, relató que recibió una de estas cartas en abril, lo que le provocó una mezcla de rabia e incredulidad. «Nos dicen que la única forma de pago es la domiciliación bancaria. Nada más», comentó María, quien junto a otros vecinos, no se niega a pagar, pero rechaza la imposición de un único método.

Las explicaciones del párroco han variado, inicialmente atribuyendo la medida a la junta del cementerio, luego al obispado, y más tarde a una normativa diocesana. Sin embargo, los afectados aseguran que han investigado y no han encontrado ninguna normativa que justifique la obligatoriedad de la domiciliación bancaria.

El punto más conflictivo ha sido el contenido de las cartas enviadas, donde se advierte que, si no se cumple con las condiciones de pago, los restos serán trasladados al osario, y se perderá la propiedad del nicho. Esta amenaza ha causado un gran malestar en el municipio, donde los vecinos consideran que se está utilizando una táctica coercitiva en un asunto meramente administrativo.

El conflicto ha abierto un debate sobre la gestión de los cementerios parroquiales y el trato a las familias en cuestiones tan sensibles. Los vecinos exigen diálogo y soluciones que permitan mantener métodos de pago alternativos sin que se vean amenazados los derechos sobre los nichos de sus familiares. Por ahora, la situación sigue sin resolverse, a la espera de una respuesta oficial por parte de la parroquia o la diócesis.

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