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Descubrimiento en Kuélap revela prácticas funerarias de la civilización Chachapoya

Descubrimiento en Kuélap revela prácticas funerarias de la civilización Chachapoya

En el majestuoso entorno de la fortaleza de Kuélap, conocida como el Machu Picchu del norte de Perú, un grupo de arqueólogos peruanos ha hecho un hallazgo que arroja luz sobre las complejas prácticas funerarias de la civilización Chachapoya. Este descubrimiento, realizado en el Área 12 de Kuélap, ha capturado la atención no solo de la comunidad científica, sino también del público en general, debido a su importancia histórica y cultural.

Rocío Sánchez, directora de Cultura del departamento de Amazonas, ha explicado que este espacio estratégico del denominado ‘Pueblo Bajo’ nunca había sido objeto de estudios sistemáticos. En este lugar, los investigadores del Programa de Investigación Arqueológica e Interdisciplinaria Kuélap (PRIAK) encontraron una estructura funeraria única en su tipo, que no solo albergaba restos óseos, sino también objetos ceremoniales que hablan de un alto nivel cultural.

La estructura funeraria, construida en piedra, tiene una forma de herradura y se levanta sobre una plataforma accesible por dos peldaños. Esta ubicación estratégica, visible desde ambos accesos al complejo, sugiere que tenía una función ceremonial y un carácter público dentro de la ciudadela amurallada. En su interior, se recuperaron los restos de cinco individuos: cuatro adultos y un niño. Lo que resulta particularmente intrigante es la posición sedente de uno de los restos, que ha llevado a los arqueólogos a plantearse la posibilidad de un segundo momento de uso de la estructura.

La riqueza del descubrimiento no solo reside en los restos humanos, sino también en los objetos hallados. Entre ellos destaca una paccha fitomorfa de estilo inca regional, fragmentos de conchas spondylus y figuras talladas. Estos elementos, que datan del horizonte tardío (1470-1532 d.C.), cuando el imperio inca estaba en plena expansión, sugieren una conexión cultural y comercial con otras regiones, como las costas de Ecuador y el norte de Perú.

Sánchez subrayó la importancia de la localización del hallazgo, ya que se encuentra en la confluencia de los dos ingresos más importantes de Kuélap. Este punto era sagrado y visible para todos, lo que resalta su relevancia dentro de la organización espacial de la ciudadela. Además, la presencia de spondylus, un molusco marino, confirma que Kuélap fue una sociedad conectada y comercialmente activa.

Este descubrimiento no solo enriquece nuestro conocimiento sobre los Chachapoyas, sino que también pone de manifiesto la necesidad de seguir investigando en Kuélap, un lugar que aún guarda muchos secretos por desvelar.

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