En una noche mágica, el Cementerio de Ciriego se transformó en un espacio donde la poesía, la música y la danza se entrelazaron para rendir homenaje al inigualable Federico García Lorca. El sábado 13 de junio, a las 21:30 horas, el evento «Lorquiana» abrió sus puertas al público, ofreciendo una experiencia artística única que invitaba a los asistentes a recorrer diferentes estaciones cargadas de simbolismo y emoción.
A las 21:15 horas, los visitantes comenzaron a llegar al recinto, ansiosos por embarcarse en un viaje sensorial a través del legado del poeta granadino. Con entrada libre, la propuesta multidisciplinar se desplegó en cuatro estaciones, cada una de ellas dialogando con la obra y la sensibilidad de Lorca.
El saxofón de Hugo Madrazo Alegría y las palabras del poeta Eneko Vilches dieron vida a «La aurora de Nueva York». Vilches, encarnando a Rafael Rodríguez Rapún, un gran amor de Lorca, condujo a los presentes a través del recorrido, recordando la figura de quien fuera secretario de La Barraca y cuya vida fue arrebatada en defensa de la República.
En otra estación, los asistentes se sumergieron en «Tiempo / Espacio / Persona», una creación audiovisual de Belén de Benito. Proyectada en una de las nicherías del cementerio, la obra estableció un diálogo entre la imagen, la memoria y el espacio patrimonial, envolviendo a los espectadores en una atmósfera de reflexión y nostalgia.
El siguiente acto, «El niño y la gata», presentado por Belén Galarza y con las interpretaciones de Eva Barón y Carlos Troyano, llevó a los presentes a un mundo de dramaturgia y emoción, bajo la dirección artística de Anabel Díez.
Por último, «Por culpa de una flor», inspirada en el poema «La mariposa» de Juan Manuel Flores, unió palabra y movimiento en una pieza en la que participaron el narrador Javier Azuara y los bailarines Rodrigo Alonso y Yolanda G. Sobrado.
«Lorquiana» no solo rindió tributo al universo de Lorca, sino que también invitó a los presentes a conectar con la literatura, la música y la danza en un entorno cargado de historia y significado. En el Cementerio de Ciriego, la memoria del poeta cobró vida, dejando una huella imborrable en el corazón de todos aquellos que tuvieron el privilegio de ser parte de esta emotiva velada.



