En la ciudad de Panamá, los cementerios municipales enfrentan una dura realidad. Un estudio reciente revela que estos camposantos, en su mayoría, están abandonados y son víctimas del vandalismo y la profanación. La falta de gestión institucional ha permitido que estos lugares se conviertan en focos de delincuencia y deterioro, según un análisis del Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá.
Las imágenes que describen estos cementerios son desoladoras: sucios, descoloridos y cubiertos de maleza, se han convertido en sitios asociados al peligro y al abandono. El estudio, titulado «Profanaciones, vandalismo y violencia post mortem: un análisis crimino-antropológico de la percepción y manejo de cementerios en estado de abandono de la región metropolitana de Panamá», arroja luz sobre las dinámicas culturales y delictivas que convergen en estos espacios.
El autor del estudio, José Prieto Núñez, señala que la falta de coordinación, recursos y políticas públicas efectivas ha dejado a los cementerios en un estado crítico. En todo el país, más de 630 cementerios están saturados o colapsados, una situación que requiere acciones urgentes, como apunta Roxana Méndez, directora de la Autoridad Nacional de Descentralización.
Además de ser lugares de descanso final, los cementerios en Panamá son escenarios de historias y tradiciones. Desde el cementerio de la etnia china, conocido como Wah On Kon Ce, hasta el Cementerio de Beneficencia Israelita, estos lugares cuentan la historia del país. El parque de El Caño, con tumbas que datan del año 750 d.C., es un ejemplo de la riqueza histórica que albergan.
Sin embargo, el estudio destaca la existencia de una «necro cultura», un sistema de creencias que celebra la muerte y el sufrimiento, exacerbado por el abandono institucional. El robo de lápidas, cruces y figuras religiosas es común, mientras que restos óseos son utilizados en rituales de santería, todo ello bajo la mirada indiferente de las autoridades.
A pesar de este panorama, los cementerios panameños son un reflejo de la sociedad y de su historia. Cada 2 de noviembre, Día de los Difuntos, los panameños acuden a estos lugares para rendir homenaje a sus seres queridos, recordando que, aunque olvidados el resto del año, estos espacios son más que simples camposantos.
El estudio de Núñez ofrece una perspectiva crítica sobre el manejo y la percepción de los cementerios en Panamá, llamando a una reflexión sobre la necesidad de políticas públicas que protejan y pongan en valor estos espacios tan significativos para la cultura y la historia del país.



