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San Genís dels Agudells moderniza su cementerio con una solución eléctrica, silenciosa y segura

San Genís dels Agudells moderniza su cementerio con una solución eléctrica, silenciosa y segura

En un cementerio, casi todo invita a mirar hacia atrás: la memoria, las piedras, los nombres, los silencios. Pero también hay decisiones que obligan a mirar hacia delante. Y eso es lo que acaba de hacer la parroquia de San Genís dels Agudells, en el distrito barcelonés de Horta-Guinardó, con la incorporación de un nuevo portaféretros eléctrico certificado para su cementerio parroquial.

La adquisición del modelo 2PT ECO 3R, diseñado por la empresa Marco Taller, supone un paso relevante en la modernización de unas instalaciones con una singularidad muy concreta: se trata del único cementerio situado dentro del núcleo urbano de Barcelona que no depende del Ayuntamiento. Una circunstancia que refuerza todavía más la importancia de adoptar soluciones técnicas adecuadas, seguras y ajustadas a la normativa vigente.

La decisión ha contado con la implicación directa de Joan García de Mendoza, párroco de la Archidiócesis de Barcelona y rector de la parroquia. El objetivo principal no es simplemente incorporar una nueva máquina, sino mejorar las condiciones en las que se realizan determinados trabajos funerarios, especialmente aquellos que requieren operar en altura.

El nuevo portaféretros es 100% eléctrico y permite realizar inhumaciones hasta una altura de cinco metros, reduciendo el esfuerzo físico de los trabajadores y aumentando la estabilidad durante las operaciones. En un sector donde todavía conviven métodos tradicionales con nuevas exigencias laborales, este tipo de equipos representa una mejora práctica y también una forma de prevención.

Además de facilitar el trabajo diario, el funcionamiento eléctrico elimina emisiones directas y reduce notablemente el ruido. Este último aspecto no es menor. En un cementerio, el silencio no es un lujo técnico: forma parte del respeto al entorno, a las familias y al propio carácter del lugar.

La parroquia también ha tenido en cuenta un elemento esencial: la certificación por parte de un organismo de control autorizado, conocida como OCA. Esta garantía resulta clave cuando se trata de equipos destinados a la elevación de personas o trabajos en altura, ya que acredita que la máquina cumple con los requisitos legales y de seguridad exigidos.

La actuación se enmarca en las obligaciones establecidas por la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que exige utilizar medios adecuados para proteger a los trabajadores y reducir riesgos evitables. En este caso, la modernización no llega como un gesto estético, sino como una respuesta concreta a una necesidad real.

Con esta incorporación, el cementerio parroquial de San Genís demuestra que la tradición no está reñida con la innovación. Incluso en espacios profundamente ligados a la memoria, avanzar también puede ser una forma de cuidar mejor: a quienes trabajan, a quienes visitan y a quienes descansan allí.

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