En San Andrés del Rabanedo, el cementerio vecinal está a punto de experimentar un cambio significativo. La Junta Vecinal ha decidido afrontar el problema del abandono de casi 30 panteones que se encuentran en ruinas, una situación que no solo afecta a la imagen del recinto, sino que también representa un riesgo para los visitantes. La presidenta de la Junta Vecinal, María Amparo García García, ha dejado claro que el objetivo es claro: reforzar la seguridad y liberar espacio para nuevos enterramientos.
El camino hacia este cambio comienza con la regularización de los derechos funerarios. Se ha iniciado un procedimiento que incluye un trámite de audiencia para localizar a los titulares actuales de las concesiones. Sin embargo, en caso de no obtener respuesta, los derechos funerarios podrán extinguirse y los panteones revertirán a la Junta Vecinal. Esta medida, aunque necesaria, surge de un cementerio que está al límite de su capacidad, con 365 panteones, 102 nichos y 9 columbarios.
María Amparo García García ha enfatizado que no se puede permitir que los panteones se conviertan en un peligro. «Ya hemos tenido algún problema y queremos evitar a toda costa que vuelva a suceder», afirmó, en clara alusión a incidentes previos. La actuación está respaldada por la ordenanza del cementerio, que estipula la extinción del derecho funerario debido al incumplimiento de las obligaciones del titular, como el mantenimiento adecuado de las tumbas.
La recuperación de espacios no utilizados no solo permitirá a la Junta Vecinal gestionar mejor el cementerio, sino que también ofrecerá una imagen más cuidada del lugar. En los últimos meses, se ha trabajado en la actualización del padrón de concesiones, aunque aún queda un pequeño porcentaje de titulares sin localizar. Además, están previstas labores de control de vegetación y futuras obras para corregir problemas de humedades.
La presidenta ha dejado claro que reorganizar el cementerio ha sido una prioridad durante esta legislatura. Con el expediente de regularización, la Junta Vecinal busca avanzar hacia una gestión más ordenada y eficiente. En definitiva, se trata de un paso necesario para garantizar que el cementerio de San Andrés del Rabanedo siga siendo un lugar digno y seguro para todos.



