En un esfuerzo por preservar el legado cultural e histórico, la Consejería de Cultura ha iniciado un expediente para proteger dos manzanas de tumbas en el cementerio municipal de Mazarrón. Estas áreas, conocidas como El Rocío y Virgen Niña, datan de principios del siglo XX y son de gran interés por su valor histórico, artístico y simbólico.
El cementerio de Mazarrón, en uso desde el verano de 1900, es un testimonio de la riqueza cultural de la región, especialmente reflejada en sus rejerías funerarias. Estas estructuras no solo muestran el estatus social de los difuntos, sino también la maestría artesanal de la época, vinculada a la industria del metal y la minería. La propuesta de protección busca catalogar estas manzanas como bienes de relevancia cultural, asegurando su integridad y conservación.
La resolución publicada en el Boletín Oficial de la Región de Murcia (BORM) inicia un proceso administrativo que abre un periodo de alegaciones. Durante este tiempo, los técnicos evaluarán las propuestas y podrán realizar cambios que afecten a la protección de estos elementos. Hasta que el proceso concluya, los titulares de las tumbas tienen la responsabilidad legal de velar por su custodia.
En la Región de Murcia, existen precedentes de protección del patrimonio funerario, como los panteones en los cementerios de San Clemente (Lorca) y Nuestra Señora de los Remedios (Cartagena). En Mazarrón, el enfoque se centra en la arquitectura modernista y de forja, que refleja la jerarquía social minera de una época de auge entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
El expediente de protección resalta la importancia de las rejerías de las sepulturas de El Rocío y Virgen Niña, esta última destinada a inhumaciones de párvulos. Estas piezas de hierro forjado y fundido son un ejemplo del arte del eclecticismo y modernismo periférico, actuando como una frontera simbólica entre el mundo de los vivos y el espacio de la memoria.
La Consejería destaca que estas piezas, datadas entre 1905 y 1935, combinan técnicas artesanales y componentes industriales, reflejando la transición de la artesanía a la producción semiindustrial de la época. Los elementos decorativos, con motivos vegetales, simbólicos y religiosos, contribuyen a la expresión visual del conjunto funerario.
El informe también señala el deficiente estado de conservación de muchas de estas estructuras, proponiendo su protección para preservar el carácter singular de la necrópolis. Las rejerías no podrán ser removidas de sus ubicaciones originales y deberán mantenerse con los materiales y técnicas tradicionales.
Esta iniciativa no solo busca proteger el patrimonio cultural de Mazarrón, sino también asegurar que las generaciones futuras puedan apreciar y entender la riqueza histórica y artística de este ‘paisaje de hierro’, plenamente integrado en la arquitectura funeraria de la región.



