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Hallazgo de tumbas monumentales revela tradiciones ancestrales en el desierto del Sahara

Hallazgo de Tumbas Monumentales Revela Tradiciones Ancestrales en el Desierto del Sahara

Oculto bajo el vasto manto del desierto del Sahara, un legado ancestral ha resurgido para contar la historia de los pastores que habitaron el árido paisaje del desierto de Atbai hace más de 4.000 años. Entre el río Nilo y el mar Rojo, esta región poco explorada ha sido testigo de un descubrimiento arqueológico sin precedentes: cientos de enormes tumbas de piedra, conocidas como «Atbai Enclosure Burials», que ofrecen una ventana a las prácticas funerarias de aquellos tiempos lejanos.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista African Archaeological Review, ha sido fruto del trabajo conjunto de investigadores de la Universidad Macquarie, la Universidad Lumière Lyon 2, el CNRS y la Academia Polaca de Ciencias. A través del uso de imágenes satelitales y detalladas prospecciones arqueológicas, los investigadores han desvelado estas estructuras funerarias ocultas, que se extienden desde el sur de Egipto hasta las proximidades de Eritrea.

Estas construcciones de muros de piedra, de formas circulares u ovaladas, eran utilizadas para albergar entierros humanos y también de animales, reflejando una tradición funeraria ancestral. Los arqueólogos han relacionado estos monumentos con comunidades pastoriles que, durante el cuarto y tercer milenio antes de Cristo, criaban ganado vacuno, ovejas y cabras en esta región. Este período coincide con el final del Período Húmedo Africano, una era en la que el Sahara gozaba de más lluvias y vegetación, lo que permitía una vida más próspera.

Sin embargo, con el avance de la aridez, las poblaciones debieron adaptarse a nuevas condiciones, modificando sus formas de subsistencia y movilidad. Las montañas del mar Rojo ofrecieron refugio temporal con acceso a recursos como agua y vegetación, permitiendo a estas comunidades continuar su existencia en un entorno cada vez más hostil.

Entre los descubrimientos más complejos destaca el sitio de Bir Asele, cerca de la frontera actual entre Egipto y Sudán, donde varios recintos funerarios están interconectados. Excavaciones previas en este lugar revelaron huesos de ganado en el interior de las estructuras, mostrando la importancia del ganado en su vida y muerte. Asimismo, en Wadi Khashab, al este de Kom Ombo en Egipto, un monumental conjunto circular de 18 metros de diámetro alberga más de 25 entierros, incluidos restos humanos y animales.

Las dataciones por radiocarbono han demostrado que este sitio fue utilizado en distintas épocas entre el quinto y cuarto milenio antes de Cristo, con evidencias de reutilización durante el segundo milenio antes de Cristo. Este hallazgo resalta la continuidad y adaptación de las prácticas funerarias a lo largo del tiempo.

Los autores del estudio subrayan que estas tumbas representan una expresión única de prácticas funerarias que también se encuentran en otras áreas del Sahara prehistórico. Sin embargo, las características propias de los entierros de Atbai permiten identificar una tradición pastoral regional única entre el Nilo y el mar Rojo.

A medida que las condiciones ambientales se hicieron más secas y la vegetación disminuyó tras el final del Período Húmedo Africano, estas tradiciones funerarias comenzaron a desaparecer. No obstante, el legado de estos pastores del desierto, ahora desenterrado, ofrece una visión invaluable de su vida y sus creencias, revelando una conexión profunda con el paisaje que una vez habitaron.

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