En Brasil, una funeraria ha dado un giro inesperado a los rituales de despedida al lanzar ataúdes inspirados en el icónico universo de Super Mario. La empresa Bignotto ha capturado la atención de los fanáticos del videojuego con una propuesta que mezcla nostalgia y personalización, ofreciendo ataúdes decorados con los colores y símbolos característicos del famoso fontanero italiano. Desde setas rojas hasta estrellas doradas, los ataúdes presentan iconos intercambiables que permiten un toque personal en este último adiós.
Este movimiento ha resonado en foros de videojuegos, despertando una mezcla de humor y reflexión sobre cómo queremos ser recordados al final de nuestros días. Bignotto ha cuidado cada detalle, evitando el uso de nombres o imágenes protegidas por derechos de autor, lo que le permite sortear problemas legales con Nintendo, conocida por proteger celosamente su propiedad intelectual.
La decisión de Bignotto no es un capricho aislado, sino parte de una tendencia más amplia hacia la personalización de los funerales. En una época donde rituales como las ceremonias temáticas y los homenajes pop están en auge, la propuesta de la funeraria brasileña encaja perfectamente. Para muchos, Mario es más que un personaje de videojuegos; es un icono cultural que marcó la infancia de generaciones enteras.
El precedente de esta idea no es del todo nuevo. Hace unos años, un intento similar en Estados Unidos con urnas en forma de cartucho de NES fue rápidamente frenado por acciones legales. Sin embargo, Bignotto ha logrado esquivar estos obstáculos, ofreciendo un producto que evoca la esencia del juego sin infringir derechos.
Aunque el precio de estos ataúdes no se ha revelado, la empresa está explorando expandir su oferta con otros iconos del entretenimiento. Esto podría marcar el comienzo de una nueva moda en la industria funeraria, tradicionalmente resistente al cambio pero cada vez más abierta a adaptarse a las demandas de personalización de sus clientes.
Queda por ver si esta tendencia cruzará fronteras y llegará a otros mercados como Europa o Estados Unidos. Sin embargo, lo que es seguro es que Bignotto ha abierto una puerta a nuevas formas de entender la despedida, donde el humor y la identidad juegan un papel crucial. Y es que, al final, un funeral no es solo un adiós, sino una celebración de la vida y de todo aquello que nos define, incluso si eso incluye un fontanero con bigote y una gorra roja.



