Funsegur
Gesmemori

El centro de Málaga, la zona más vulnerable para afrontar la enfermedad avanzada y el final de la vida

El centro de Málaga, la zona más vulnerable para afrontar la enfermedad avanzada y el final de la vida

Hay necesidades que no siempre aparecen en las estadísticas sanitarias, pero están presentes cada día en muchos hogares. Una persona que ya no puede salir sola, una familia agotada por los cuidados, un vecino que afronta la enfermedad en silencio o alguien que encara sus últimos meses con más soledad que apoyo. Esa realidad es la que ha puesto sobre la mesa la Asociación Málaga Abraza en su primer diagnóstico sobre el cuidado de personas con enfermedad avanzada o en final de vida.

El estudio concluye que el distrito centro de Málaga reúne actualmente las condiciones más complejas de la ciudad para afrontar esta etapa. Envejecimiento poblacional, soledad no deseada, vulnerabilidad económica y dificultades residenciales forman una combinación que complica el cuidado en casa, precisamente donde muchas personas desean permanecer el mayor tiempo posible.

Según el análisis, solo en esta zona existen más de 1.200 personas al año con enfermedad crónica avanzada cuya atención temprana podría mejorar de forma notable su calidad de vida. Si se incluye también a familiares y cuidadores afectados por esta situación, la cifra supera las 3.200 personas. En el conjunto de la ciudad, el impacto asciende a unas 9.000 personas con cronicidad avanzada y cerca de 23.000 si se suman sus entornos más cercanos.

El dato más revelador no es solo cuántas personas necesitan ayuda, sino qué tipo de ayuda falta. El informe señala que entre el 60% y el 65% de las necesidades que aparecen desde el diagnóstico hasta el final de la vida no pueden ser cubiertas únicamente por el sistema sanitario. Se trata de necesidades cotidianas, emocionales, sociales o espirituales: compañía, apoyo práctico, escucha, orientación o presencia. Es decir, gran parte del sufrimiento no es estrictamente médico.

A partir de esta radiografía nace el programa Málaga, Ciudad Compasiva, impulsado por Málaga Abraza. Su objetivo es tejer una red de apoyo comunitario capaz de complementar la labor sanitaria y social ya existente. La iniciativa apuesta por implicar a ciudadanía, voluntariado, asociaciones, profesionales y redes vecinales para detectar antes las situaciones de vulnerabilidad y acompañar mejor a quienes atraviesan procesos avanzados de enfermedad.

“Estamos ante una realidad que no puede abordarse únicamente desde el sistema sanitario. El final de la vida es fundamentalmente una cuestión social y comunitaria”, ha señalado Isidoro Jurado.

El proyecto forma parte de Fundación Dignia y del movimiento España Cuida, que ya ha impulsado experiencias similares en Aragón y Madrid. En Málaga, el reto ahora es convertir los datos en acción: formar a la ciudadanía, mejorar la detección de necesidades, acompañar a familias vulnerables y construir una ciudad donde nadie afronte solo el tramo final de su vida.

Scroll al inicio