En la histórica iglesia de Santa Catalina, situada en Talavera de la Reina, se ha abierto un nuevo capítulo en la conservación de las cenizas funerarias. Recientemente, se inauguró allí el columbario más grande de Castilla-La Mancha, un espacio que ha sido bendecido por el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, y que ahora ofrece un lugar sagrado para el descanso de los difuntos.
La idea de crear este columbario surgió hace ocho años, durante la restauración de la iglesia de Santa Catalina, culminada en 2018. Matías Martín, administrador de la Fundación Aguirre-Patronato de San Prudencio, explica que la iniciativa nació como una solución a la falta de espacio en los cementerios y la incertidumbre sobre qué hacer con las cenizas. «Hay gente que las tiene en casa, que yo creo que es una gran equivocación», comenta Martín, subrayando la importancia de que los restos reposen en un lugar digno.
El columbario, con capacidad para 960 lóculi, ofrece un espacio individual por 1.200 euros para albergar las urnas cinerarias durante 25 años. Este precio fue establecido tras un estudio de mercado, teniendo en cuenta los costos en otras ciudades con columbarios similares, y ajustado al nivel de vida local.
Para dar a conocer esta nueva instalación, la iglesia ha organizado jornadas de puertas abiertas. Los interesados podrán visitar el columbario durante los jueves, viernes y sábados por la mañana, en un gesto que busca no solo informar, sino también invitar a la comunidad a reflexionar sobre el destino de los restos de sus seres queridos.
La apertura de este columbario no solo representa una solución práctica, sino que también resalta el carácter pionero de Talavera en la región. A través de una campaña de promoción, la Fundación Aguirre-Patronato de San Prudencio busca que la comunidad talaverana se sienta parte de este proyecto, que combina tradición con una respuesta contemporánea a las necesidades funerarias.
La iglesia de Santa Catalina, con su columbario, se erige ahora como un símbolo de respeto y cuidado por la memoria de quienes han partido, ofreciendo un espacio donde las cenizas pueden descansar en paz y donde las familias pueden encontrar consuelo en un entorno sagrado.



