En el Estado de México, una innovadora propuesta está tomando forma: los cementerios verdes. Esta iniciativa busca ofrecer una alternativa sostenible a los tradicionales espacios funerarios, en un contexto donde la saturación de panteones es cada vez más apremiante. Para mayo, se espera tener listas las reglas de operación que permitirán que los primeros proyectos comiencen a desarrollarse hacia finales de año.
La secretaria estatal del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible ha explicado que las nuevas normativas definirán qué terrenos son viables para estos cementerios, qué procedimientos se considerarán ecológicos y qué condiciones médicas y ambientales se deben cumplir. La idea es que los cuerpos puedan biodegradarse de manera natural, sin los tratamientos químicos habituales.
El enfoque inicial estará en los municipios del oriente mexiquense y del Valle de México, donde la falta de espacios funerarios es más severa. Ya se han iniciado conversaciones con ayuntamientos como Ixtapaluca, Valle de Chalco y Coacalco, que han mostrado interés en explorar esta nueva alternativa al amparo de la reforma legal.
El concepto de los cementerios verdes no busca reemplazar los modelos tradicionales, sino coexistir con ellos. Estos espacios permitirán que el destino final del cuerpo sea incorporarse al suelo y nutrir un árbol o una zona verde, en lugar de ocupar una lápida de cemento. La propuesta también incluye establecer criterios para la manifestación de impacto ambiental y los permisos estatales necesarios.
Además de ser una solución más ecológica, los cementerios verdes serán más económicos. Se estima que estos servicios podrían ser un 40% más baratos que los tradicionales, al reducir el uso de químicos y materiales no biodegradables. Esta combinación de menor costo y menor presión sobre los panteones ha despertado el interés de varios municipios.
A medida que se desarrollan las reglas de operación, el gobierno estatal continuará socializando el modelo entre los ayuntamientos. La expectativa oficial es que una vez concluidas las normas, comience una etapa de capacitación y acompañamiento técnico para que los municipios interesados puedan avanzar en permisos, adaptación de espacios y difusión de esta práctica.
Las zonas de amortiguamiento de áreas naturales protegidas, como la Sierra de Guadalupe y el corredor Ixta-Popo, podrían convertirse en sitios ideales para estos cementerios, funcionando también como mecanismos de conservación ecológica. Con una ocupación de hasta el 83% en algunos cementerios del Valle de México, esta propuesta se presenta como una solución necesaria y oportuna para la crisis funeraria y la conservación de áreas verdes.



