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Robos de figuras religiosas conmocionan a Orense

Robos de figuras religiosas conmocionan a Orense

En los tranquilos cementerios de Orense, la reciente desaparición de 51 figuras de Cristo ha dejado a la comunidad en un estado de shock. La Guardia Civil ha iniciado una investigación para esclarecer estos robos que han afectado a varios cementerios del municipio de Celanova. En apenas unos días, los ladrones han logrado sustraer estas figuras, dejando un vacío tanto físico como emocional entre los vecinos.

El fenómeno no es nuevo en la provincia. En años anteriores, episodios similares dejaron una huella de preocupación, y este reciente repunte ha reavivado esos temores. Según la Comandancia de Ourense, la ola de robos comenzó cuando seis cristos desaparecieron de la iglesia de Casariño. Poco después, se reportó la sustracción de cinco figuras en el cementerio de Pontefechas, y finalmente, un audaz asalto en el cementerio parroquial de Celanova resultó en la pérdida de 40 cristos más.

Las primeras hipótesis sugieren que los ladrones podrían estar tras el valor del metal de las figuras. Este tipo de robos podría estar motivado por la facilidad de acceso al metal en estos espacios, aunque la Guardia Civil mantiene abiertas todas las líneas de investigación.

Estos robos no solo tienen un impacto material. Las figuras robadas forman parte de las tumbas familiares, y su desaparición ha sido descrita como un «golpe sentimental muy fuerte» por el párroco Antonio Gómez. Para muchas familias, estas figuras son más que un adorno; son símbolos de recuerdo y amor por sus seres queridos.

La situación ha llevado a los vecinos y párrocos a extremar la vigilancia. La comunidad ha sido llamada a colaborar con las autoridades, reportando cualquier movimiento sospechoso. El temor es que esta ola de robos no se detenga, especialmente en las zonas rurales donde la baja densidad de población y la escasa vigilancia dejan a cementerios e iglesias vulnerables.

Este problema trae a la memoria los eventos de 2022, cuando la provincia de Ourense sufrió una serie de asaltos a iglesias y espacios religiosos. Aquellos incidentes culminaron en importantes operaciones policiales y llevaron a juicio a varios implicados. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, la preocupación persiste.

La Guardia Civil continúa con la investigación, y mientras tanto, la comunidad busca maneras de proteger lo que para ellos es invaluable. Estos robos son un recordatorio de la delgada línea entre la seguridad y la vulnerabilidad en espacios que son, ante todo, santuarios de memoria y paz.

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