Funsegur
Gesmemori

La revolución digital del sector funerario: Gesmemori lidera el cambio

La revolución digital del sector funerario: Gesmemori lidera el cambio

Durante décadas, la gestión en muchas funerarias ha funcionado con una mezcla de experiencia, intuición y una considerable cantidad de papel. Expedientes físicos, llamadas cruzadas entre departamentos, flotas que se coordinan casi de memoria y una facturación que, en demasiados casos, llega cuando el servicio ya terminó hace días. En un sector donde la precisión y el tiempo son críticos, la digitalización ha avanzado más despacio que en otros ámbitos empresariales. Sin embargo, en los últimos años ha empezado a emerger una nueva generación de herramientas diseñadas específicamente para transformar esa operativa diaria.

En ese contexto aparece Gesmemori, una plataforma desarrollada con un objetivo claro: centralizar en una sola aplicación la gestión integral de las empresas funerarias, desde la organización de servicios hasta la facturación, pasando por la coordinación de recursos, la documentación o la comunicación interna. Con decenas de instalaciones activas y miles de gestiones realizadas a través de su sistema, la compañía se ha posicionado como uno de los actores tecnológicos que buscan modernizar un sector tradicionalmente poco digitalizado.

Al frente del proyecto está Eduardo Martínez, empresario vinculado desde hace años al ámbito funerario y defensor de una idea clara: que la profesionalización del sector pasa, inevitablemente, por una mejor gestión de la información, los procesos y la rentabilidad de cada servicio. Su planteamiento no se limita a introducir software, sino a cambiar la manera en que las funerarias toman decisiones, miden su actividad y se preparan para un entorno cada vez más regulado y competitivo.

En esta entrevista conversamos con Eduardo Martínez sobre los retos de digitalización en el sector funerario, la necesidad de incorporar cultura empresarial a un negocio históricamente muy atomizado y el papel que la tecnología —desde la firma digital hasta nuevas experiencias de homenaje— puede desempeñar en un momento de transformación para la industria.

La idea tras Gesmemori es ser un software creado “por funerarios para funerarias”. ¿Qué problemas concretos del día a día del sector detectasteis que el software tradicional no estaba resolviendo?

Partimos de la base, de que cuando se empezó a crear Gesmemori en el año 2008, surgió de una necesidad propia: poder gestionar el 100% de mi empresa funeraria sin estar presente.

Esto no lo hacía ningún software, ya que lo que había, está enfocado a facturación y poco más que gestionar la contratación del servicio.

La comunicación con proveedores, la gestión del servicio, la asignación de recursos o la creación de tareas no existía, con lo que, empezamos con la aventura de crear un software de cero, adaptado a mi sistema de gestión, el cual estaba basado en la NORMA DE CALIDAD ISO 9001… establecida en mi empresa funeraria en el año 2004.

Reto principal: control absoluto desde un teléfono o PC a distancia.

¿Hemos conseguido el reto? Si, en la primera versión ya se pude controlar el 100% de los procesos, no el 100% de la empresa.

A día de hoy, ya podemos controlar el 100% de la empresa e incluso estamos trabajando ya con proyectos de gestión integral de instalaciones, lo comunicaremos cuando esté todo ejecutado.

Muchas empresas funerarias siguen trabajando con procesos muy manuales. ¿Cuál suele ser el mayor choque cuando una funeraria implanta por primera vez un sistema integral de gestión?

El primer choque: reacción al cambio.

El segundo: “con esta aplicación mis jefes me controlan el 100% de mi trabajo”

Tercer choque: “esto es muy complicado” pero lo dicen antes de empezar a trabajar con la aplicación.

Cuarto choque: “para qué quiero saber tantas cosas de mi empresa?, ya tengo un asesor que me dice todo”.

Básicamente esto es lo que nos encontramos en muchas de las implantaciones que hacemos.

La realidad es que crear un expediente y meter los datos del mismo, es un proceso muy sencillo, ya el resto, lo hace la aplicación sola. Las estadísticas, los ratios de tiempo de respuesta, los procesos de control, están totalmente automatizados, procesos manuales, solo son los verificables por el humano: si recibo una corona, le digo a la aplicación, que la he recibido, eso supone abrir el expediente (un click) y pinchar en la corona pendiente de recibir(otro click). Nada más.

Nuestra aplicación tiene una tasa de aprendizaje, en el peor de los casos (personas que no tienen ninguna experiencia informática) de 3h. Un funerario que sepa manejar un Excel por ejemplo, o que ya trabaje con Excel, esta aplicación le supone menos de una hora de formación para gestionar el 90% de la misma.

Uno de los argumentos de Gesmemori es centralizar toda la información del servicio en una sola plataforma. ¿Qué impacto real tiene esto en términos de tiempo, errores administrativos o coordinación interna?

La tasa de error administrativo y operativo, se reduce en más de un 80%, ya que la aplicación te informa de cada cosa que está sin realizarse o sin resolver, lo cual, salvo errores humanos que son aquellos de “llegó el aviso y no le hago caso”, es prácticamente imposible fallar.

A nivel coordinación y trazabilidad, sabemos absolutamente todo desde que llama el cliente hasta que se finaliza el servicio, de forma que tenemos la trazabilidad total de quien hizo cada cosa, quien trató con la familia, que se dijo, que vehículos han participado, qué personas han intervenido en el servicio, qué proveedores… todo, absolutamente todo de forma extraordinariamente sencilla.

Has señalado en varias ocasiones que en el sector existe un importante déficit de cultura financiera. ¿Hasta qué punto las funerarias saben realmente cuánto ganan —o pierden— con cada servicio?

Sigo diciéndolo, hay mucha gente que sabe lo que hace, muchísima, pero otra mucha, mira la cuenta bancaria, si hay dinero, compra un coche más, o construye un nuevo Tanatorio, sin saber si su tesorería lo permite, si es una buena inversión hacer esto o lo otro o si gana lo suficiente como para hacer frente a X gastos… me atrevo a decir que el 80% de las empresas funerarias no tienen ni la menor idea de cuánto es el margen real por servicio dependiendo del tipo de cliente o de clientes concretos.

El sector funerario español sigue muy fragmentado, con muchas empresas pequeñas y medianas. ¿Crees que la digitalización será una ventaja competitiva decisiva en los próximos años?

No es que sea una ventaja competitiva, es una necesidad de mercado.

La información ya fluye a unas velocidades que el cliente quiere todo para ayer, y en nuestro sector, también. O te digitalizas, o estás fuera.

La normativa y la fiscalidad están evolucionando rápidamente, especialmente con sistemas de control como VeriFactu. ¿Cómo afecta esto a la gestión diaria de una funeraria y qué papel juega el software en esa adaptación?

Nosotros estamos adaptados al 100% a VeriFactu, es una exigencia legal.

En enero de 2027 (si no lo vuelven a prorrogar) será obligatorio facturar con VeriFactu. Personalmente, creo que es otra chapuza fiscal del gobierno, porque tenemos ya tres sistemas: TketBai en País Vasco, En navarra tienen una fusión de VeriFactu con TiketBai y VeriFactu para el resto de la nación… cuando Galicia saque su sistema, Cataluña el suyo… entonces nos volveremos locos… desde mi punto de vista, es un exceso de control donde ni siquiera la administración sabe para qué… porque en los dos últimos años, han cambiado el sistema de programación en varias ocasiones… repito, es mi opinión personal.

Gesmemori también ha incorporado funcionalidades que van más allá de la gestión administrativa, como herramientas digitales vinculadas al homenaje o recuerdo del fallecido. ¿Cómo se introduce tecnología en un contexto tan sensible sin perder humanidad?

Si, trabajamos con VivoRecuerdo y TellMeBye, sistemas digitales para homenajear a los seres que ya no están.

Este homenaje, ayuda a procesar el duelo a los familiares, recordando momentos bonitos durante la despedida, y además ayudan a la familia a conocer más datos y amistades que no tenían relación.

Te pongo un ejemplo, yo tengo una afición, donde nadie de mi familia participa, yo me voy algunos sábados o domingos a competir y al ser un deporte de riesgo, es algo unipersonal que nadie acompaña.

Mis compis de esta afición, si yo fallezco, si me quieren homenajear, enviarán esas fotos de esos momentos divertidos o de las propias competiciones… mi familia adquiere un bien digital que no conocían y además les ayuda a entender cómo disfrutaba esos momentos.

La seguridad de los datos es especialmente delicada en un sector que maneja información personal y familiar muy sensible. ¿Qué medidas consideras imprescindibles para proteger esa información?

Esto es lo principal, lo que más rompederos de cabeza me ha dado y donde más hemos invertido en nuestra aplicación.

Tenemos una seguridad prácticamente blindada a un hackeo. No “estamos a la vista” de la red.

Nuestra aplicación requiere de dos certificados de seguridad, para poder acceder a ella y eso, es un búnker digital que garantiza la privacidad y la seguridad.

Además contamos con una de las empresas de seguridad más prestigiosas de España, Securizame, al mando de Lorenzo Martínez, la cual supervisa 24/7/365 la seguridad de los servidores… esto es mi mayor tranquilidad.

Desde tu experiencia, ¿cuáles son hoy los principales retos estructurales del sector funerario en España más allá de la tecnología?

La formación de RR.HH. Nuestro sector requiere muuuucha formación, humanización, capacidad de personalización. Es el mayor de los retos: formación de personal y formación de directivos.

Si miramos cinco años hacia adelante, ¿cómo imaginas la gestión de una funeraria en lo que se refiere a tareas que seguirán dependiendo de las personas y cuáles estarán completamente automatizadas?

Automatizado estarán prácticamente todos los procesos, una vez confeccionado el servicio acorde a las necesidades de las familias, se le dirá a Gesmemori lo que la familia quiere, y automáticamente tramitará todo el servicio de forma autónoma, adaptará las salas de velación con iluminación, música e incluso proyecciones digitales.

Lo que no se va a sustituir jamás: la atención a las personas, la preparación de los fallecidos, los homenajes a los fallecidos con ceremonias (de cualquier índole).

Las personas necesitamos personas en este momento, no existirá ni siquiera un avatar digital que sustituya a un humano en una empresa funeraria.

Y si llega a existir (ya existen en muchos sectores), esa empresa, desde mi punto de vista, pasará a ser una empresa de gestión de residuos humanos, no una empresa funeraria.

Scroll al inicio