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Descubren secretos del Mesolítico en las tumbas de Skateholm

Descubren secretos del Mesolítico en las tumbas de Skateholm

Un equipo de la Universidad de Helsinki ha destapado nuevos y fascinantes detalles sobre las prácticas funerarias de cazadores-recolectores que vivieron en el sur de Suecia hace más de 7.000 años. Este descubrimiento, publicado en la revista Archaeological and Anthropological Science, se centra en el yacimiento de Skateholm, donde se han identificado elementos orgánicos en las tumbas, cruciales para entender el arte funerario de la Edad de Piedra.

Utilizando una innovadora técnica de centrifugado y tamizado de sedimentos, la arqueóloga Tuija Kirkinen y su equipo lograron recuperar fibras de plumas y pelos de animales, elementos que generalmente desaparecen con el tiempo debido a la actividad microbiana. Este hallazgo ha permitido documentar que al menos 21 individuos fueron enterrados con plumas de aves y otros adornos, sugiriendo una rica identidad cultural y estética en el Mesolítico tardío.

Entre los descubrimientos más sorprendentes se encuentra el de un niño que fue enterrado junto a un hombre adulto y diversos objetos ceremoniales, como dientes de oso pardo y cuentas de ámbar. El análisis del suelo entre ambos cuerpos reveló la presencia de una pluma de pájaro carpintero y pelo de ciervo, lo que indica que el menor vestía una prenda de piel y un tocado de ave.

Las aves, con su llamativo plumaje y su presencia constante en los bosques, desempeñaban un papel fundamental en la cosmología de estas antiguas sociedades. La arqueóloga Kristiina Mannermaa señaló que estos elementos no eran simples adornos, sino componentes esenciales de los rituales funerarios.

El estudio también analizó la tumba de una anciana cuyos restos estaban rodeados de plumas de aves acuáticas en la zona del cuello, formando posiblemente una capa. En su mano derecha se encontraron pelos de comadreja y de otro animal carnívoro, sugiriendo que fue enterrada con un calzado de piel multicolor. Otro entierro masculino reveló una mezcla de pelos de liebre de montaña, mustélido, murciélago y búho en la parte superior del cráneo, reforzando la idea de que portaba un casco decorativo complejo.

Este trabajo demuestra que, aunque las pieles y fibras vegetales suelen recuperarse en glaciares o yacimientos submarinos, es posible encontrar rastros microscópicos en contextos terrestres normales, incluso en áreas con condiciones de conservación desfavorables. La técnica podría mejorar aún más si se aplicaran análisis de ADN a los sedimentos, permitiendo identificar con precisión las especies animales utilizadas en las vestimentas.

En definitiva, este estudio no solo confirma la sofisticación de las prácticas funerarias de hace 7.000 años, sino que también abre nuevas posibilidades para explorar otros cementerios antiguos en Europa.

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