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El Cementerio Británico de Buenos Aires: un legado de lápidas sin cuerpos

El Cementerio Británico de Buenos Aires: Un Legado de Lápidas sin Cuerpos

En el corazón del barrio de Chacarita, Buenos Aires, existe un lugar que pocos conocen en profundidad. Este rincón, a simple vista un jardín verde y silencioso, es el Cementerio Británico. Aquí, más de 200 años de historia descansan a través de lápidas que han sobrevivido mudanzas y epidemias, aunque ya no cubren cuerpos.

La historia de este cementerio comienza en 1820-1821, cuando los protestantes y otros «disidentes» buscaban un espacio propio para enterramientos, ya que los cementerios católicos les estaban prohibidos. Su primera ubicación fue junto a la Iglesia del Socorro, en Juncal y Suipacha. Pero el lugar pronto quedó pequeño, y en 1833, el cementerio fue trasladado a un nuevo predio conocido como Cementerio Victoria, en lo que hoy es la Plaza 1º de Mayo.

Operando hasta 1892, el Cementerio Victoria se convirtió en un espacio crucial durante las epidemias que azotaron Buenos Aires, incluida la fiebre amarilla de 1871. Sin embargo, el crecimiento urbano y las quejas vecinales llevaron a su clausura. Décadas después, muchos monumentos y restos fueron trasladados al predio actual en Chacarita, pero no todos. Entre los cuerpos que quedaron bajo tierra figura el de Elizabeth Chitty, esposa del Almirante Guillermo Brown, quien nunca fue removida de la Plaza 1º de Mayo.

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Hoy, al pasear por la Plaza 1º de Mayo, pocos imaginarían que bajo su superficie descansan miles de personas de comunidades británica, alemana y norteamericana del siglo XIX. La mayoría de estos restos nunca fueron identificados o reclamados, convirtiendo la plaza en un espacio único donde aún hay cuerpos sepultados bajo el suelo urbano.

El Cementerio Británico actual, con entrada sobre Av. Elcano, alberga una “pared histórica” donde se alinearon más de 700 monumentos funerarios transferidos entre 1894 y 1927. Este muro funciona como un archivo de piedra, un memorial de vidas que transitaron por distintos puntos de la ciudad antes de llegar a este destino final. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las lápidas no están acompañadas por los cuerpos que una vez representaron.

Hoy, el Cementerio Británico no solo es un espacio de memoria, sino también un sitio patrimonial donde se preservan estilos victorianos, cruces celtas y epitafios en inglés antiguo. Es un recordatorio de vidas, viajes y tragedias que ayudaron a construir la Buenos Aires cosmopolita del siglo XIX.

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