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Las Ánimas: preservando memorias en la era digital

Las Ánimas: preservando memorias en la era digital

Hay proyectos que nacen de una necesidad técnica. Y otros que surgen de una pregunta mucho más incómoda: qué hacemos con la memoria cuando el tiempo empieza a borrarla.

En una sociedad que digitaliza casi todo —fotos, conversaciones, documentos, incluso afectos— la forma en la que recordamos a quienes ya no están también está cambiando. Ya no se trata únicamente de una lápida, un álbum guardado en un cajón o una fecha señalada en el calendario. La memoria ha empezado a ocupar nuevos espacios. Virtuales. Accesibles. Compartidos.

En ese cruce entre duelo, tecnología y preservación emocional nace Las Ánimas, un cementerio y tanatorio virtual que propone trasladar el recuerdo al entorno digital sin vaciarlo de significado. La idea no es sustituir el ritual tradicional, sino ampliarlo. Darle continuidad. Convertirlo en un archivo vivo.

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Detrás del proyecto está Miguel Gallardo, su creador, que decidió explorar un terreno delicado: cómo usar la tecnología sin deshumanizar la despedida. En esta conversación abordamos el origen de la iniciativa, los dilemas éticos que plantea, las historias que la sostienen y la visión de futuro de un espacio que aspira a custodiar algo más que datos: la memoria compartida.

Porque recordar también es una forma de estar.

 

¿Cuál fue el momento o la experiencia concreta que te hizo decir “esto debe existir” y te llevó a imaginar un cementerio virtual como Las Ánimas?

Surgió por dos motivos principales. El primero fue la emigración de muchas personas de Andalucía hacia Cataluña y Baleares durante los años 60 y 70. Los hijos y nietos de estas familias, que hoy viven allí, en muchos casos no llegaron a conocer a sus abuelos ni siquiera saben dónde están enterrados. En LasÁnimas existe ese registro de fallecidos y, además, gracias a la vinculación de parentesco entre ellos que permite la web, pueden descubrir y reconstruir todas sus raíces familiares.

El segundo motivo responde a la realidad actual: vivimos en una época en la que digitalizamos prácticamente toda nuestra vida, pero el recuerdo de quienes fallecen seguía limitado al espacio físico. Por ello, vi la necesidad de crear un lugar accesible y permanente donde la memoria pudiera mantenerse viva y compartida.

 

En tu web se habla de “preservar la memoria de quienes ya no están”, pero ¿qué entendéis vosotros por memoria y cómo se diferencia de simplemente guardar datos?

Para nosotros la memoria no es información almacenada, sino significado compartido. Guardar datos es conservar fechas, nombres o imágenes; preservar la memoria es mantener viva la historia, el vínculo emocional y la huella que una persona dejó en los demás.

La memoria es experiencia compartida, no solo información.

 

¿Qué elementos emocionales o afectivos intentáis fomentar en Las Ánimas para que no sea solo una base de datos, sino un lugar significativo para quienes visitan las fichas de sus seres queridos?

Intentamos crear un entorno íntimo y respetuoso donde el recuerdo tenga presencia emocional. Por ejemplo:

  • Espacios para condolencias y mensajes personales.
  • Biografías y relatos que humanizan la historia de la persona.
  • Fotografías y recuerdos compartidos por familiares.
  • Herramientas como códigos QR que conectan el espacio físico con el digital.

El objetivo es que cada perfil sea un lugar de encuentro emocional, no una ficha informativa.

 

¿Cómo equilibráis la preservación respetuosa de recuerdos con los retos éticos de gestionar datos sensibles de personas fallecidas?

El respeto es el eje principal del proyecto. Aplicamos moderación de contenidos, control de publicaciones y sistemas de verificación para evitar información incorrecta o inapropiada. Además, la gestión de datos se realiza con criterios de privacidad y consentimiento de familiares o responsables.

 

¿Qué papel crees que juegan las nuevas tecnologías —realidad aumentada, QR en lápidas, etc.— en el duelo y en la forma en que recordamos a quienes se han ido? ¿El avance tecnológico ayuda o complica ese proceso emocional?

La tecnología no sustituye el duelo, pero puede acompañarlo. Herramientas como los QR o los espacios digitales permiten mantener el recuerdo accesible, especialmente en una sociedad globalizada donde las familias viven dispersas.

El avance tecnológico ayuda cuando se usa con sensibilidad, porque amplía las formas de recordar y compartir. Puede complicar el proceso si deshumaniza la experiencia, por lo que el reto está en mantener el equilibrio entre innovación y respeto.

 

¿Cómo abordáis la accesibilidad emocional de la plataforma? Me refiero a personas que se acercan al proyecto desde el dolor, la sorpresa o incluso la negación; ¿cómo lo tenéis en cuenta?

El diseño busca ser sencillo, claro y respetuoso. Evitamos complejidad técnica innecesaria y utilizamos un lenguaje cercano. La plataforma está pensada para acompañar, no para exigir.

Sabemos que quienes llegan lo hacen en momentos sensibles, por lo que priorizamos una experiencia tranquila, intuitiva y sin barreras emocionales.

 

¿Qué retos técnicos o de confianza han sido más difíciles de superar desde que empezasteis (por ejemplo, seguridad de datos, veracidad de la información, colaboración con tanatorios)?

Los principales retos han sido generar confianza y garantizar la veracidad de la información publicada. También ha sido clave asegurar la protección de datos y desarrollar sistemas de moderación adecuados.

Otro desafío importante es la colaboración con profesionales del sector funerario y la integración del entorno digital con los procesos tradicionales.

 

Si tuvieras que explicar Las Ánimas a alguien que nunca ha perdido a un ser querido, ¿qué imagen o metáfora utilizarías para que comprendiera su propósito de forma inmediata?

Una biblioteca de recuerdos vivos donde las historias de las personas permanecen accesibles para quienes las aman.

 

Mirando hacia el futuro, ¿qué visión tienes para Las Ánimas en cinco o diez años? ¿Lo ves como una infraestructura ampliamente adoptada o más como un espacio íntimo y personal para cada familia?

La visión es que sea ambas cosas: una infraestructura accesible y ampliamente utilizada, pero manteniendo siempre su carácter íntimo y personal.

Me gustaría que se convierta en un espacio donde la memoria digital se integre naturalmente en la cultura del recuerdo, sin perder el respeto ni el sentido humano que lo define.

 

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