En una decisión que marca un hito en la legislación funeraria, el Estado de São Paulo ha aprobado la «Ley Bob Coveiro», permitiendo que animales como perros y gatos sean enterrados junto a sus familias en los panteones familiares. Esta medida refleja un cambio cultural significativo, reconociendo el profundo vínculo afectivo entre humanos y sus mascotas.
El nombre de la ley tiene su origen en una historia conmovedora: un perro llamado Bob que vivió durante una década en un cementerio de Taboão da Serra y fue enterrado junto a su tutora al fallecer. Este caso inspiró el Proyecto de Ley 56/2015, que ahora se implementa en el estado más poblado de Brasil.
Según la nueva normativa, los servicios funerarios de cada municipio establecerán las reglas específicas para el sepelio de los animales, y los gastos correrán a cargo de la familia titular del panteón. En los cementerios privados, se permitirá definir normas propias, siempre que se respeten las disposiciones legales vigentes.
Esta ley no solo facilita el descanso conjunto de humanos y animales, sino que también es un reflejo de iniciativas más amplias en São Paulo para reforzar el vínculo entre personas y sus mascotas. La capital del estado ya cuenta con cuatro hospitales veterinarios públicos que ofrecen una variedad de servicios gratuitos, desde consultas hasta cirugías, y en las ciudades más pequeñas, los Pet Containers brindan atención básica donde no hay acceso a servicios veterinarios públicos.
A nivel mundial, la permisividad de entierros conjuntos no es un fenómeno aislado. Países como Estados Unidos, Australia, India y Alemania ya cuentan con cementerios que permiten el descanso conjunto de humanos y mascotas, aunque no es una práctica generalizada. En España, aunque la legislación aún no lo permite, se han encontrado enterramientos conjuntos que datan de hace 6000 años, lo que sugiere una conexión histórica con esta práctica.
La aprobación de la «Ley Bob Coveiro» en São Paulo es un avance significativo que podría inspirar cambios similares en otras partes del mundo. Al reconocer la importancia de las mascotas en la vida de las personas, esta medida ofrece una opción más humana y compasiva para aquellos que desean permanecer cerca de sus animales incluso después de la muerte.
Este movimiento hacia la integración de animales en los ritos funerarios humanos es una afirmación de que el amor y el afecto no se limitan a la vida, sino que trascienden hasta la eternidad. Con esta ley, São Paulo no solo está ofreciendo una nueva opción a sus ciudadanos, sino que está liderando un cambio cultural que podría resonar en todo el mundo.




