En Zaragoza, el tanatorio de Torrero se encuentra en el centro de una disputa que ha llegado hasta el Tribunal de Defensa de la Competencia de Aragón. Mémora, la empresa que gestiona el complejo funerario desde enero, ha sido acusada por una treintena de funerarias locales de prácticas monopolísticas. Sin embargo, Mémora niega estas acusaciones, insistiendo en que el tanatorio está abierto a todas las familias y operadores que deseen utilizar sus servicios, actuando siempre conforme a la normativa vigente.
El conflicto comenzó cuando Mémora asumió la gestión del tanatorio, tras ganar una licitación pública competitiva realizada por el Ayuntamiento de Zaragoza. Este nuevo marco contractual, que incluye mayores exigencias en seguridad, calidad y prevención de riesgos, ha sido interpretado por las funerarias locales como restrictivo. Durante años, estas empresas habían operado bajo la administración de Serfutosa y contaban con más libertad en el uso del recinto.
Mémora sostiene que estas regulaciones son necesarias para ofrecer servicios funerarios homogéneos y seguros, respetando el derecho de las familias a elegir la funeraria que prefieran. Además, la empresa se encarga de las áreas técnicas y de la preparación de los cuerpos, según los protocolos del contrato de concesión, mientras permite el acceso de personal de otras funerarias para acompañar a las familias.
Este cambio en la gestión también ha traído consigo una actualización de tarifas, alineadas con los precios de mercado, y un sistema tarifario único y transparente. Mémora se compromete a un servicio de calidad, invirtiendo 7,7 millones de euros en la modernización del complejo, lo que incluye un nuevo edificio de 1.800 metros cuadrados con salas de velatorio y hornos crematorios avanzados.
El contencioso legal iniciado por las funerarias locales alega que el protocolo actual viola principios de competencia y derechos de los usuarios. A pesar de las críticas, Mémora, que ha duplicado su plantilla para mejorar el servicio, reafirma su compromiso con Zaragoza y sus familias, destacando su trayectoria de más de 30 años en la ciudad y su alto nivel de satisfacción entre las familias atendidas.
El futuro de la gestión del tanatorio de Torrero pende de la decisión del tribunal, mientras las tensiones entre Mémora y las funerarias familiares continúan. Sin embargo, la empresa mantiene su posición firme, defendiendo su modelo de gestión basado en la profesionalidad, el respeto y la mejora continua, con la mirada puesta en ofrecer el mejor servicio posible a los zaragozanos.




