En Estepona, el pasado emerge de la tierra con el hallazgo de doce tumbas de una antigua necrópolis musulmana, desveladas durante las obras del nuevo bulevar en las avenidas San Lorenzo y España. Este descubrimiento, que data de entre los siglos XIII y XV, añade nuevas piezas al rompecabezas histórico de la región, donde ya se han documentado los restos de unas 600 personas en excavaciones previas.
La ubicación del hallazgo no es una sorpresa total. La zona ya había sido señalada como de interés arqueológico en los planes urbanísticos locales, lo que motivó la presencia constante de un equipo de arqueología preventiva durante las obras. Según Ildefonso Navarro, arqueólogo municipal, las tumbas pertenecen a uno de los dos cementerios musulmanes que existieron en la histórica Medina de Estebbuna, como se conocía a Estepona en la época nazarí.
Los enterramientos siguen el ritual islámico tradicional: cuerpos orientados hacia La Meca, sin ajuares ni prendas, un testimonio silencioso de la vida de aquellos tiempos. Estos descubrimientos se suman a los datos obtenidos de diez excavaciones anteriores, enriqueciendo el conocimiento de la comunidad musulmana medieval en la zona.
Los arqueólogos anticipan más hallazgos a medida que continúen las excavaciones en los próximos meses, especialmente en áreas adyacentes como la calle San Roque, donde se presume que se extendía una de las necrópolis. Además de los enterramientos, las excavaciones han revelado objetos como bolaños y fragmentos cerámicos medievales, aunque muchos carecen de contexto.
Este descubrimiento no solo ofrece un vistazo fascinante al pasado de Estepona, sino que también subraya la importancia de la arqueología preventiva en áreas de valor patrimonial, especialmente en proyectos de desarrollo urbano. La investigación continuará, buscando más pistas sobre la vida, la muerte y las costumbres de aquellos que una vez habitaron la región.
Los restos exhumados serán analizados por expertos para obtener información sobre las causas de fallecimiento, edad, sexo y otros aspectos antropológicos de las personas enterradas. Este proceso permitirá recrear un retrato más detallado de la comunidad que vivió en Estepona durante el periodo nazarí, iluminando aspectos históricos que han permanecido ocultos durante siglos.




